lunes, 8 de diciembre de 2025


Tercera Parte de: Yo no elegí, mi destino.



Me llamo Guadalupe Aguilera.

Las piedras que encuentro en mi camino que dibujo y grabo, nos cuentan la historia del mundo, mitos, y leyendas.

Espero que os gusten.


Castillo Medieval en Óbidos. Portugal.

Esta es la tercera parte de la novela histórica que escribí titulada: “YO NO ELEGÍ, MI DESTINO “.

Cuando los Toledanos que se habían levantado en armas para defender a Blanca de Borbón, y las tropas de Fadrique ven llegar a Pedro con su ejército, se dan cuenta que nada pueden hacer, porque les superan en número y estaban más preparados. Entonces comprendí que la batalla estaba perdida y que lo único que se iba a conseguir sería derramar sangre.

Antes de dar comienzo el combate, le pedí a Fadrique que me acompañase, para hablar con mi hijo, y quizás si Fadrique, le pedía perdón y le juraba fidelidad, se podía evitar el derramamiento de sangre y una guerra civil.

Cuando estuve delante de mi hijo le dije: –Se que estás en tu derecho de venir a buscar a tu mujer, pero no la puedes privar de libertad y tenerla encerrada en una habitación. – Si me prometes tratarla bien, Blanca se irá contigo.

 –podemos evitar que haya derramamiento de sangre por ambas partes y qué, comience una guerra civil. Además, Francia nos puede declarar la guerra. Y Fadrique me dice que está dispuesto a pedirte perdón, y jurarte fidelidad.

Fadrique le pidió perdón a Pedro y le juró fidelidad. Después le dijo que iba a retirar sus tropas. Y que él, se marchaba para Talavera de la Reina.

Pero Pedro, cogiendo a su esposa Blanca, la llevó como prisionera al castillo de Sigüenza.

Entonces me di cuenta, que Blanca podía correr peligro de muerte, sí mi hijo Pedro la acusaba de instigadora, poner al pueblo en su contra, y estar a favor de los rebeldes, y de Enrique de Trastámara.

Después, de mucho pensarlo decidí escribir una carta a mi hijo, diciendo que era urgente y necesario que hablase conmigo. Que yo estaba en la fortaleza de Toro, que era de mi propiedad. Y le daba mi palabra de Reina Consorte, y madre, que no le iba a pasar nada malo, porque estaba bajo mi protección.

Pedro me contesta que no se puede fiar de mí, porque lo traicioné pasándome al bando enemigo, y qué aún continúo ayudando a los rebeldes dándoles protección, dejando que se refugien en Toro.

Yo le digo, que nunca quise ser su enemiga y que no pienso hacerle ningún reproche. Lo que yo quiero, es mediar entre él y sus hermanastros, para poner final al conflicto, y a los enfrentamientos.

Pedro decide venir a Toro, pero con condiciones: La conversación será privada. En ningún momento se verá con ninguno de sus hermanastros, ni con ningún miembro de la nobleza que esté refugiado en Toro. Y estando los dos solos.

Cuando Pedro llega a Toro acompañado del tío de María Padilla y del judío Samuel Ha-Levi, que era el tesorero real, les niegan la entrada. Y le dicen que sólo se le permite la entrada a Pedro. Entonces Pedro les contesta: Qué si no entran sus acompañantes con él, se marcha. Y no hablará, con la reina madre. Cuando Pedro estaba a punto de marcharse lo llaman, y dejan pasar a los tres.

La reina madre María, estaba nerviosa, porque no sabe de qué manera va a reaccionar su hijo cuando la vea.

Pero cuando Pedro ve a su madre, se acerca a ella, le hace una reverencia a modo de respeto, le besa la mano, después las mejillas, y por último la abraza.

A   María la reina madre, se le pone un nudo en la garganta, cuando nota el abrazo de su hijo, y siente pena por él, por el destino tan duro, al que tiene que enfrentarse. Donde las envidias y traiciones estaban a la orden del día.

María Busca las palabras adecuadas para no ofender a Pedro, y llegar a un entendimiento, y le dijo: Que el mundo no se hizo en un día y qué, si quiere cambiar las leyes establecidas, no puede ser tan radical, que hay que ir, cambiándolas poco a poco.

Lo primero es evitar una guerra civil y una guerra con Francia. Para ello es necesario que quites a tu esposa Blanca del castillo de Sigüenza, donde la tienes prisionera, y que vuelvas con ella.

Cuando Pedro escucha el nombre de su esposa Blanca, y qué yo, le pedía qué la dejase en libertad, me dijo que jamás lo hará. Porque hay muchas cosas de Blanca de Borbón que yo no sabía, y que ignoraba.

Pero, cuando mi hijo confiado, estaba a punto de contarme el motivo de por qué, rechazaba a Blanca de Borbón. La puerta de la habitación se abre de golpe bruscamente, y entra mi cuñada Leonor, reina de Aragón, y tía de mi hijo por parte de padre.  

Y dirigiéndose a mi hijo, lo comenzó a insultar echándole una buena bronca. Le llamó de todo, que era un irresponsable, que solo piensa en estar con su concubina María de Padilla. Que era una vergüenza tenerlo como rey de Castilla. Que siempre había sido un niño mimado y consentido, y que tiene que dejar de ser rey. Que le deje el gobierno a otro, por el bien de Castilla.

Conociendo el carácter de mi hijo no sé, como tanto aguantó. Pero en vez de enfrentarse a ella, me miró. Y viéndome a los ojos me dijo: eso no era lo acordado, me has vuelto a traicionar, dijiste que la conversación la tendría en privado y a solas contigo.

Entonces cuando mi hijo se dirige a la puerta para marcharse, su tía Leonor, hace un gesto con la mano a unos soldados que habían llegado con ella, y cogiendo a mi hijo, lo retienen.

Después de un forcejeo, lo encierran en una de las habitaciones de Toro y lo incomunican. También cogen presos a las dos personas que acompañaban a mi hijo. A Juan Fernández de Hinestrosa (tío de María Padilla) y al judío Samuel Ha-Levi, y los meten en el calabozo de Toro.

Después Leonor de Aragón, junto con otros rebeldes, llaman a Fadrique para que se haga cargo de la alimentación de Pedro, y que lo vigile para que no pueda huir.

Leonor de Aragón, la tía de mi hijo Pedro, estaba convencida de que, teniendo el apoyo de la nobleza, y de la gente que tenía cargos en puestos relevantes, su hijo Fernando, príncipe de Aragón, tendría más posibilidades de ser el rey de Castilla y de León qué Enrique de Trastámara, el hermanastro bastardo de Pedro.

Pero el Destino es quién manda, y él que decide en qué lugar, de espacio y tiempo, se tienen que producir los acontecimientos. Y aún no era el momento.

Yo intenté hacer entrar en razón a mi cuñada Leonor y hablé con los rebeldes para que dejasen en libertad a mi hijo y a sus acompañantes. Porque sabía que el día que mi hijo quedase libre, su venganza sería terrible, y no tendría piedad por nadie, ni por mí.

Entonces me dicen que lo mejor para Pedro y para el reino de Castilla, es que mi hijo deje de ser rey. Y se nombre a un sucesor que sepa gobernar Castilla, y que evite una guerra civil.

Además, Pedro, tiene muy mala reputación por los escándalos que se están produciendo en el palacio de Sevilla con su concubina María de Padilla.

Porque se dice que María de padilla, lo tiene embrujado. Y que Pedro cuando nació su hija Beatriz, le regaló a María de Padilla las tierras de Huelva, y la nombró Señora de Huelva. Y a su hija le regaló Capilla y Burguillos, y todos los bienes que le confiscó a Alfonso Fernández Coronel, por haberse revelado en su contra. Y después ordenó su muerte.

Hasta el Papa de Roma llegó a decir de María de Padilla, que era una adultera, una hija del demonio, y una bruja. Además, tenía a toda la Corte, a la nobleza, y a los embajadores extranjeros escandalizados.

Porque María de Padilla, era una persona muy espiritual y le atraía el mundo de la magia y de la brujería. Y fue aprendiz de un judío que conocía todo tipo de plantas medicinales. Gracias a esos conocimientos le gustaba preparar ungüentos y pócimas, para curar a los más necesitados cuando se lo pedían.

También tenía conocimientos sobre astrología, que le fueron enseñados por una comunidad gitana que había llegado de Egipto.

Su fama de bruja perduró en el tiempo, y con el descubrimiento de América, sobre todo en latino América, en Brasil, se la conoce como la “Reina de las Brujas” Se decía de ella, que tenía poderes ocultos, y que su figura se podía ver como un fantasma encima de carruajes en llamas. En España, las brujas la invocaban en sus rituales, y hechizos. Y la comunidad gitana la nombró Reina de los gitanos.

Cuando Pedro ve, que María de Padilla se queja de las altas temperaturas que hay en verano en Sevilla. Ordena la construcción de unos baños mudéjares en el Alcázar del Palacio, para que María de Padilla se bañe en ellos, y se refresque.

Y a día de hoy, forman parte del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

María de Padilla tenía una belleza deslumbrante y, siempre que se iba a bañar, se la podía ver paseando por el palacio “desnuda”, cuando iba camino de los baños, sin importarle que la vieran.

Después cuando María de Padilla, se metía dentro del agua para bañarse, el rey la observaba, a través de una mirilla que estaba oculta en una de las paredes de los baños. Luego cuando él rey se da cuenta que se ha excitado sexualmente, se mete en los baños con ella, y dan rienda suelta a su pasión

 María de Padilla, desnuda en el Alcázar de Sevilla frente a Pedro I.

María de Padilla conocía muy bien lo que le gustaba a Pedro sexualmente. Y sabía también cómo tranquilizar y reducir su ira. Además, como era muy bondadosa, también influía muchas veces, para que Pedro, perdonara la pena de muerte a nobles, o a personas, que se habían revelado contra él.

Pero el escándalo fue mayor, porque el rey al conocer qué criticaban a su amada y la llamaban adúltera y bruja.

Ordenó, que nadie se podía dirigir a él, ni recibiría a nadie en audiencia. Ni tampoco, a ningún embajador extranjero, sí, antes no bebían de las aguas, donde se había bañado María de Padilla.

María de Padilla tenía una casa en Astudillo, y a veces sentía nostalgia de ella. Entonces le pidió a Pedro, que transformara su casa, en un palacio.

Cuando la construcción del palacio comenzó, la tía de María de Padilla que se llamaba Juana Fernández de Hinestrosa que era una mujer muy devota, le dijo a María de Padilla que sería bueno construir en el terreno anexo al palacio un convento de Clausura, de nombre le pondrían el “Convento de Santa Clara”. Además, de alabar a Dios, 8 horas al día, se dedicarían a la artesanía, al mantenimiento del convento, al estudio de la biblia, y hacer dulces.

María de Padilla pidió la licencia al Papa para la construcción del convento, y este se la concedió. Después nombró abadesa del convento a su tía Juana Fernández de Hinestrosa.

Las palabras de mi hijo Pedro, resonaban en mi cabeza. Que me querría contar de Blanca de Borbón, antes de que su tía Leonor llegara y lo apresara en Toro. Que yo no supiera, y que, ignoraba de Blanca.

Entonces mandé traer a mi presencia, a una de las damas de la corte, conocida como la chismosa. Que fue la que soltó el rumor de que mi hijo, había abandonado a Blanca de Borbón, a los dos días de su boda, para irse a vivir con su hija Beatriz y su amante María de Padilla, para casarse con ella.

Naturalmente no la creímos, porque mi hijo ya se había casado con Blanca de Borbón. Y no podría volver a casarse, a no ser, qué anulara su matrimonio.

Cuando tuve a la dama chismosa en mi presencia, le pregunté que me podía contar de Blanca de Borbón que yo no supiera. Entonces muy nerviosa me cuenta que mi hijo Pedro, no miente. Cuando dice que él, nunca privo de libertad a Blanca. Que ella podía andar libremente por todo el palacio y que nunca la tuvo prisionera dentro de su alcoba para que nadie la viese.

Que fue la propia Blanca la que se encerró en su habitación para que nadie supiera que se había quedado embarazada, porque eso le supondría la pena de muerte.

Después de nacer el niño fue cuando quiso huir del castillo de Arévalo, y le pidió ayuda a usted, y a los habitantes de Toledo, para que la protegieran, porque sabía que Pedro la mataría cuando se enterara. 

Castillo de Arévalo

Y que fue del niño, le pregunté: Las tierras de Extremadura y Badajoz son propiedad de Fadrique. Y en Badajoz hay una sirvienta que trabaja para Fadrique que es india. Y su hija Paloma, que es muy joven y bella, acababa de dar a luz, y era madre de un niño.

Cuando Fadrique se entera de que, Paloma había sido madre de un niño, le pide a su hombre de confianza, que además era su contable, que vaya a buscar al niño, y se lo entregue a Paloma para que lo amamante y se crie, con el hijo de Paloma. Y qué le diga a Paloma que Fadrique, se hará cargo de todos los gastos de manutención y de la educación del niño.

Fadrique, legitimo a su hijo, y lo bautizó con el nombre de Alfonso Enríquez. Pero nunca quiso descubrir quién era la madre del niño.

Entonces en Badajoz los trovadores comenzaron a entonar canciones, diciendo que fue la propia Blanca de Borbón, quién le entregó el niño al contable, de Fadrique, y le dijo: Que era muy importante que nadie supiera de la existencia del niño, y que guardase el secreto. Porque el niño era hijo de una de sus damas de compañía, y que ella, no quería que su familia se enterase.

Pero el contable se dio cuenta, que Blanca mentía, cuando vio que unas lágrimas corrían por sus mejillas, cuando abrazó, y besó al niño para entregárselo.

La conversación con la chismosa se cortó cuando de pronto, escuchamos el ruido de unos tambores a modo de procesión, y voces dando vivas y aplausos.

Corriendo nos acercamos a una de las ventanas de la fortaleza, y pudimos ver que se trataba del ejército, y de los seguidores de Juan Alfonso de Alburquerque, qué traían dentro de un ataúd su cuerpo, y le estaban rindiendo honores, para que por fin pudiese ser enterrado.

Porque Juan Alfonso de Alburquerque antes de morir, pidió que no le diesen sepultura mientras Pedro I, no fuese apresado. Y desde entonces llevaban su cuerpo dentro del ataúd a todos los enfrentamientos, convocatorias, y guerras que se libraban contra Pedro I.

Y al enterarse que mi hijo Pedro estaba prisionero en Toro, quisieron darle un homenaje, y que por fin su cuerpo pudiese descansar en paz. Desde entonces a Juan Alfonso de Alburquerque se le conoce como: “el del ataúd”

Cuando la comitiva fúnebre ya se alejaba, un soldado llegó corriendo hacía nosotros y muy nervioso me dice que mi hijo ha conseguido escaparse ayudado por dos centinelas que custodiaban su alcoba.

¿Y dónde está Fadrique? Pregunté. Sabiendo que Fadrique era el responsable de la vigilancia de Pedro para que no huyera.

Entonces el soldado me informa que Fadrique no está en Toro, y que se tuvo que ausentar unos días, para solucionar unos asuntos en Badajoz.

Después de lo que me había contado la chismosa, imaginé que Fadrique, había ido a Badajoz, para ver a su hijo, y hacer testamento a favor del niño, por si a él le ocurriese alguna desgracia.

Cuando los nobles, y Leonor de Aragón, se enteran, que Pedro a huido, se ponen nerviosos. Saben qué a partir de ahora, mi hijo ya no tendrá piedad por nadie, y no descansará hasta darles muerte.

Muchos nobles huyeron para Portugal, lo mismo hizo el Obispo de Segovia que por defender a Blanca de Borbón también, tuvo que pedir exilio en Portugal. Y su tía Leonor se refugió en su castillo de Aragón, pidiendo ayuda al Papa, a Enrique de Trastámara y al rey de Francia.

Entonces, el Papa le escribe a mi hijo diciendo que todo se puede solucionar, si ambas partes llegan a un entendimiento, y si vuelve con su esposa Blanca de Borbón. De lo contrario, será excomulgado.

Mi hijo Pedro I, hizo oídos sordos a la amenaza del Papa y, fue excomulgado en el año 1355 en la Catedral de Toledo.

Por mi parte yo no sabía que represalias, mi hijo iba a tomar conmigo, por creer que yo me había puesto de acuerdo con su tía Leonor para apresarlo.

Absorta en mis pensamientos me comunican qué, ha llegado de Talavera de la Reina un mensajero con una carta para mí. La carta era de Berta.

En ella me decía que quería verme, porque tenía una cosa muy importante que contarme, qué me echaba de menos y quería abrazarme. Entonces llamé a Martín Alfonso de Téllez, para decirle que me acompañara a Talavera de la Reina,

Antes de salir para Talavera de la Reina, bajé a los calabozos para hablar con las dos personas que habían acompañado a mi hijo y que tenían presos.

Les dije que no se preocuparan que pronto quedarían libres. A Juan Fernández de Hinestrosa, que era el tío de María Padilla (la amante de mi hijo) lo dejaron libre, porque les dije qué, como Reina, lo necesitaba para que hiciese de mediador, en las negociaciones con mi hijo. 

Sin embargo, nada pude hacer por el tesorero judío Samuel Ha-Levi. Porque Fadrique antes de marchar para Badajoz, lo había denunciado como ladrón y lo acusaba de haber robado dinero de las arcas del Rey.

Entonces me dijeron, que mientras no se celebrara el juicio, para saber si era inocente o culpable, no podría salir libre.

Cuando ya estaba saliendo de Toro, veo que llega Fadrique de su viaje de Badajoz. Y muy enfadada le recrimino el que se haya ido a Badajoz sin decirnos nada, y qué, por su culpa, Pedro se había escapado. Cuando era la responsabilidad suya, de vigilarlo para que eso no ocurriese.

Entonces le pregunto si es verdad que tiene un hijo, y quien es la madre. Fadrique me contesta: Tengo un hijo, acabo de llegar de bautizarlo con el nombre de Alfonso Enríquez. Y de hacer testamento a su favor, por sí me ocurriese alguna desgracia. Pero nunca le diré a nadie, quién es su madre.

Cuando llego a Talavera de la Reina, Berta me sale a recibir con una gran sonrisa y me da un gran abrazo. Berta y sus hermanos me quieren como si yo fuera su madre, y yo los quiero como si fueran mis hijos desde qué le prometí a su madre en el lecho de muerte, que jamás pasarían hambre.

 y también, cuando le dije a su padre Rodolfo el campesino, que no se preocupara por los niños, que yo me haría cargo de ellos mientras él, estuviese luchando en la guerra. Pero Rodolfo nunca más pudo ver a sus hijos, porque murió cuando le clavaron en el corazón, una daga que iba dirigida a mi padre, salvándole la vida.

Las alegrías más grandes me las dieron esos niños. Demostrándome lo aplicados que eran en sus estudios y lo mucho que me querían.

Entonces Berta cogiéndome de las manos, impaciente y con un brillo de felicidad en sus ojos, me invita, a que me siente y a que la escuche.

Y sonriendo me dice que está enamorada de Juan, el hijo de un conde portugués amigo mío de la infancia. Lo había conocido cuando su padre me pidió que lo dejara pasar una temporada en Talavera de la Reina, porque le había muerto la madre, y estaba muy triste.

Desde el momento que Juan llegó a Talavera congenió muy bien con los hijos de Rodolfo el campesino. Y pasaban los días jugando y estudiando.

Pero Cupido volvió a hacer de las suyas y, aunque eran unos niños, Juan y Berta se enamoraron, y se juraron amor eterno.

Y ahora Juan, le pide matrimonio. Dice que habló con su padre, y qué le ha dado su consentimiento, para que se case conmigo, pero yo no tengo ni ajuar, ni dote que ofrecer, y tengo miedo que cuando el padre lo sepa me rechace.

Entonces yo le dije, que por la dote no se preocupe, que el padre de Juan y yo, ya llegaremos a un acuerdo. Y que estaba muy feliz sabiendo que los dos os amáis y, que os vais a casar por amor.

Cuando escribí al padre de Juan, para ponernos de acuerdo en las condiciones de la dote, me dice, que no quiere ninguna dote. Que lo único que le importa es ver feliz a su hijo. Pero qué, le haría mucha ilusión, si yo fuera la madrina de la boda, porque la madre de Juan había muerto, cuando él aún era un niño.

Entonces le contesté a mi amigo, el conde portugués, qué yo sería la madrina de la boda. Y que me haría cargo de los gastos de la boda y del ajuar, digno de una princesa.

Cuando los hermanos de Berta supieron que estaba en Talavera, vinieron enseguida a visitarme. Yo estaba orgullosa de ellos. 

Sebastián él bebe de unos meses qué, desesperado buscaba el pezón de su madre y se lo mordía, mientras ella estaba inconsciente, para poder conseguir un poco de leche. Estudió medicina y se especializó en partos difíciles.

Y siempre que lo llamaban, acudía a prestar sus servicios a las parturientas. Sin importarle la hora que fuera, atendiendo por igual a pobres y ricos.

Federico se había convertido en un gran abogado, defendiendo los derechos de los pobres, sobre todo, cuando eran acusados por delitos que no habían cometido.

A Santiago no lo pude ver en Talavera, porque estaba trabajando de contable en el Vaticano.

La boda de Berta se celebró en Portugal, por todo lo alto, en un castillo propiedad de mi amigo el conde. Cuando Martín Alfonso de Téllez y yo, vimos a Berta vestida con el traje de novia, nos emocionamos mucho, porque parecía una autentica princesa.

Entonces sin poder contener las lágrimas, me acerqué a Berta y, le puse sobre su cabeza, una diadema con forma de corona, que me había regalado mi madre, que tenía incrustadas perlas y piedras preciosas. Y abrazándola le dije:Te quiero como si fueras mi hija, conserva esta diadema, para que siempre te acuerdes de mí.

Después de la boda Martín Alfonso y yo, regresamos a Talavera de la Reina, pero el personal del servicio muy preocupados nos informa, qué mientras estuvimos en Portugal, llegó Fadrique y qué, estuvo reorganizando a un ejército junto a otros caballeros que lo apoyaron, y que marchó para Toledo para unirse al ejército de su hermano Enrique y al de su tía Leonor de Aragón y también, al del Rey Frances.

Pero que, de momento no tenían noticias de quién había vencido en esa batalla.

De pronto escuchamos a unos centinelas gritar que abriesen las puertas. Y vimos llegar a un soldado, que malamente se sostenía sobre su caballo. El soldado nos contó que el enfrentamiento de la batalla fue muy duro.

Que el ejército de Pedro apoyado por el ejército de Inglaterra estaba mejor preparado, que él de Enrique, y fue ganando terreno. Y qué, por miedo a ser vencidos, los rebeldes comenzaron a huir por todas partes y, donde mejor les parecía.

Los nobles que participaron en el enfrentamiento, se refugiaron en la fortaleza de Toro, donde les esperaban sus esposas, pero también saben qué, tan pronto como llegue Pedro a Toro, los va a matar a todos.

Los nobles y caballeros refugiados, junto con sus esposas, me piden ayuda, y me dicen que vaya para la fortaleza Toro, antes de que llegue mi hijo Pedro. Es la única posibilidad que tienen de salvar sus vidas. Si yo hago de intermediaría y, convenzo a Pedro para que no los maten.

Cuando Martín Alfonso de Téllez, escucha lo que el soldado me pide, y nos quedamos a solas.

Me dice: Qué, por nada del mundo, me presente en Toro. Porque mi hijo pensará que lo he vuelto a traicionar, y esta vez me matará, junto con los demás.

Pero yo no podría vivir, sabiendo que no hice nada, por salvarle la vida a esos nobles y a sus esposas.

Martín Alfonso, también me dice, que es imposible, qué pueda llegar a Toro, antes qué mi hijo. Porque desde Talavera a Toro hay muchos Km de distancia. Además, tendría que viajar de noche, porque de día me podrían ver y reconocer, y sería muy peligroso.

De pequeña mi padre, me había enseñado a montar a caballo y era muy buena amazona. Entonces le dije a Martín Alfonso qué cabalgaría toda la noche sin descanso hasta llegar a Toro. Cruzaría por unos atajos que conocía y, también, llevaría un caballo de repuesto.

Y le pedí a Martín Alfonso que no me acompañara, que quería ir yo sola, porque si me acompañaba su vida también podía correr peligro.

Pero Martín Alfonso me dice: –Yo no te voy a dejar, que viajes sola. Te amo, y siempre voy a estar contigo. Mientras tú no me digas, que has dejado de amarme.

Martín Alfonso se acercó a mí, y me abrazó. Después, me dijo qué, estuviera preparada, porque solo Dios y él Destino sabe, lo que nos pueda ocurrir.

Piensa que, cuando tu hijo te vea en Toro, creerá qué has participado en esta guerra otra vez, y que, lo has vuelto a traicionar, y tu pena será de muerte.

 –No te preocupes, le diré a mi hijo que nosotros estábamos en Portugal celebrando la boda de Berta. Que no sabíamos nada de este enfrentamiento y qué acabábamos de llegar a Toro.

Entonces me dijo: Mírame a los ojos, y escucha, lo que te voy a decir: Toda nuestra vida nos hemos estado amando en silencio, y sufriendo un amor platónico, por no poder decirle al mundo lo mucho que nos amamos.

 Yo te amo, te necesito, y no quiero perderte. Quizás, sea la última vez, que nos podamos ver y estar juntos.  Deja que te bese, que coma tus labios, y te acaricie recorriendo con mis manos todo tu cuerpo.

 –Haz que mis sueños se hagan realidad; Porque no sabemos lo que nos queda de vida. y no te imaginas las noches que he soñado, en hacerte mía.

–Entonces cogiéndome por la cintura, Martín Alfonso me acercó a su cuerpo, buscó mis labios y me besó apasionadamente.

y como si se tratara de una experiencia religiosa comenzó a desnudarme muy despacio, y mientras sus labios me besaban, sus manos acariciaban cada centímetro de mi piel.

Sus besos apasionados me quemaban como el fuego griego, y deseé con toda mi alma, fundirme en él. Y desde el Olimpo, los dioses fueron testigos de cómo nos convertimos en un solo ser.

Y hambrientos de amor, sabiendo que nos quedaba poco tiempo, nos entregamos una y otra vez, hasta que vimos que el sol, desaparecía por el horizonte.

Después, nos dirigimos al establo, cogimos a los caballos, y cabalgamos toda la noche sin descanso, hasta llegar a Toro.

Cuando los nobles y sus esposas me vieron llegar, se acercaron mí, y en sus rostros pude ver gratitud, y la esperanza de que pudiese convencer a mi hijo para que los perdonara, y no los matase.

Quise bajar al calabozo para ver cómo se encontraba el tesorero judío, Samuel Ha-Levi. Pero me dijeron que ya no lo iba a encontrar.

Porque Fadrique sabiendo que Samuel Ha-Levi, era uno de los hombres más ricos y poderosos de la Península y, qué en su palacio guardaba un inmenso tesoro, con joyas y mucho dinero, que, a veces le prestaba a mi hijo Pedro para que pudiese pagar a sus soldados. Fadrique lo mandó torturar hasta conseguir que le dijera en qué lugar del palacio, guardaba el tesoro.

Cuando lo supo entró en el palacio, mató a su familia y se apoderó del tesoro. Y Samuel Ha-Levi, murió al no poder soportar el dolor, de la tortura al que fue sometido.

Yo estaba en una de las torres de la fortaleza muy nerviosa esperando la llegada de mí hijo.

Cuando mi hijo llega a Toro con su ejército, me ve, y le hago una señal con la mano, después le pido qué quiero hablar con él. Pero Pedro, no me quiere escuchar.

Y a gritos me ordena qué salga de la fortaleza y que fuese hacía donde estaba él. Que, a mí, no me iba a pasar nada.

Entonces yo le respondí: –Que solo saldría, si me prometía que a los demás, tampoco les iba a ocurrir nada malo.

Cuando mi hijo ve que sigo protegiendo a los nobles, lleno de ira me grita:Sal de una vez. Después ya veré lo que haga con ellos.

Los soldados de mi hijo, se pusieron haciendo una fila, a ambos lados de la puerta por donde yo iba a salir, formando un pasillo. 


Castillo fortaleza de Toro

Cuando se abrió la puerta de la fortaleza, yo fui la primera en salir. A mi derecha me acompañaba la Condesa Doña Juana, mujer del Conde Don Enrique, y a mi izquierda Martín Alfonso Téllez.

Cuando ya íbamos por la mitad del pasillo qué habían formado los soldados, comenzaron a salir de la fortaleza el resto de los nobles y sus esposas.

Pero de pronto escucho un golpe muy fuerte a mi izquierda. Y cuando giro la cabeza veo a Martín Alfonso en el suelo, y acto seguido, a un soldado que con su daga le corta el cuello.

Lancé un grito desgarrador y me eché al suelo para abrazarlo. De su cuello salía la sangre a borbotones, pero aún tuvo tiempo de decirme, mientras la luz de su mirada se apagaba; Te amo, te amo, te amo.

Abrazada al cuerpo sin vida de Martín Alfonso, llorando y gritando, maldije a mí hijo. Y cuando levanto la cabeza, veo como otro soldado apuñala matando, a la Condesa Doña Juana que me acompañaba. Entonces me desmayé y perdí el conocimiento.

No sé cuánto tiempo pasó, hasta que recuperé el sentido, y cuando me ayudaron a levantar, vi a mi alrededor sangre por todas partes y a todos los nobles y a sus esposas muertos y desnudos.

Maldije otra vez gritando a mi hijo, y le dije que hubiera sido mejor que no hubiera nacido, que era una deshonra para la familia. Y le pedí: –Que me matara, porque ya no quería seguir viviendo.

Pero mi hijo me llevó con él a su palacio, para tenerme vigilada. Y yo estaba asustada, y no podía dormir porque le tenía miedo, y porque aún no sabía qué represalias iba a tomar conmigo.

Entonces hablé con mi hijo y le pedí que me dejara ir a vivir a Portugal, con él abuelo. Porque me había enterado que mi padre él rey Alfonso IV, estaba muy mal de salud, y quería estar junto a él, el resto de sus días.

A mi hijo Pedro no le pareció mal, pero antes tuve que poner todas mis propiedades a su nombre, incluida Talavera de la Reina.

Cuando llegué a Portugal, pensé que iba a tener consuelo en los brazos de mi padre, pero lo único que encontré, fueron reproches por haberme pasado al bando enemigo, apoyando, a los hijos de la mujer que más daño nos hizo Leonor de Guzmán, la amante de mi esposo.

Quise que mi padre comprendiera que no estuvo bien, que Pedro matase a Juan Alfonso de Alburquerque. Y qué, además, quiera eliminar a toda la nobleza, para poner en puestos relevantes a familiares de su amante María de Padilla.

Si me puse del lado de la nobleza es porque estaba asustada, viendo como mandaba matar a nobles, y a personas solo porque no estaban a su favor, quedándose después, con todos sus bienes.

Pensé que mi hijo Pedro se había vuelto loco, y ahora estoy aterrorizada, después de ver, como dio muerte a los nobles y a sus esposas que me pidieron ayuda en Toro. Y que le suplicaban perdón.

Tampoco comprendí porque tuvo que matar a Martín Alfonso de Téllez, solo por acompañarme, cuando sabía que, Martín Alfonso de Téllez, siempre nos había protegido, y había sido como un padre para él.

Entonces mi padre, no quiere escuchar mis explicaciones y me quita el habla.

Cuando ya, llevaba un año viviendo en Portugal, la enfermedad de mi padre se agravó. Y mi padre, sabiendo que le quedaba muy poco tiempo de vida, echó veneno en la infusión de hierbas que yo, acostumbraba a beber todos los días. Y me mató.

La gente del servicio de palacio y los ciudadanos, no podían creer que mi padre con lo mucho que me quería, y las batallas qué libró exponiendo su vida, enfrentándose a mi esposo Alfonso XI, para que echara de la Corte a su amante Leonor de Guzmán y a sus hijos bastardos, pudiese llegar a matarme.

Entonces comenzaron a decir que quizás, quién me había envenenado, había sido mi hermano por orden de mi hijo. Pero sé qué mi hermano nunca me mataría, porque me adoraba y, no tenía ningún motivo para hacerlo.

Además, mi hermano unos días antes de mi muerte me estuvo pidiendo consejo, porque sabía que tan pronto como nuestro padre muriese, a él, lo proclamarían Rey de Portugal y Algarve.

Quizás mi hijo pudiese haber ordenado mi muerte a otra persona, pero no llegó a hacerlo porque mi padre se adelantó.

Sé que estoy en lo cierto, porque el escritor, e investigador de historia, LOPEZ DE AYALA, cuenta qué encontró un escrito donde le informan a Pedro I, de la muerte de su madre.

Que dice así:Llegaron nuevas al rey don Pedro cómo la reyna doña María su madre era finada, e que moriera en el regno de Portugal; e según la fama, dixeron que el rey don Alfonso de Portugal, su padre de ella, le ficera dar hierbas con que moriese, por quanto non se pagaba de la fama que oía della.


Castillo de Óbidos. Portugal

Creo qué, sí, mi padre me mató, es porque sabía que yo aún continuaba teniendo mucha influencia con gente de la nobleza, y con gente muy poderosa, y si lo hizo, fue por miedo a que yo volviese a participar en otra revuelta nobiliaria en contra de mi hijo Pedro.

Y para evitar que me metiesen en la cárcel hasta mi muerte, sufriendo todo tipo de torturas, o qué, fuese mi propio hijo el que me matase, prefirió hacerlo él.

A Martín Alfonso de Téllez, mi gran amor. Lo mataron en Toro, el 26 de enero de 1356.  Y un año después, de su muerte, mi padre me mató a mí, envenenándome el 18 de enero de 1357.

Y cuatro meses después, de mi muerte, mi padre muere por enfermedad, el 28 de mayo de 1357.

El Destino, quiere eliminar del guion de su historia, a personas que ya utilizó dando jaque mate sin piedad a sus protagonistas. Sin embargo, se da cuenta que, si quiere seguir avanzando en él tiempo, para lograr su propósito, aún necesita a mi hijo Pedro I de Castilla, y su hermanastro Enrique de Trastámara.

Después de mi muerte, mi hijo comenzó matando a todas las personas que lo habían traicionado. A favor de mi hijo tengo que decir que, en ese tiempo, eso era lo normal, porque la traición, se pagaba con la pena de muerte.

Y aquí da comienzo una serie de muertes y asesinatos, donde mi hijo, no tiene piedad por nadie. Quiere eliminar a la nobleza, que cada vez se hacía más fuerte y poderosa. Mientras que la realeza perdía poder.

Y también a todos los miembros de su familia que lo traicionaron.

Para los nobles y poderosos, Pedro I era conocido como “el cruel” sin embargo para la gente del pueblo y los humildes, era conocido como el “justiciero”.

Poco antes de que mi padre muriera, mi hijo pedro llegó a un acuerdo con su abuelo el Rey de Portugal, para devolverse a los refugiados.

Y cuando le fueron entregados los mató a todos. Entre ellos estaba el padre de Leonor de Guzmán, la que había sido la amante de mi esposo Alfonso XI. Y que era abuelo de Enrique de Trastámara.

Después, para vengarse de su tía Leonor de Aragón, por haberlo apresado en Toro, mandó matar a su primo Juan de Aragón. A Juan de Aragón lo mataron a mazazos en Bilbao en la torre de Zubialdea, y después, tiraron su cuerpo por la ventana. Luego, fue en busca de su viuda Isabel de Lara, y de su tía Leonor, las encarceló y les confiscó todos sus bienes.

Pero, cuando el otro hijo de Leonor, Fernando, se entera que Pedro, ha matado a su hermano Juan y, que tiene encarceladas a su madre y a la viuda de su hermano Juan, Isabel de Lara. Se enfada, y se pasa al bando enemigo uniéndose a Enrique de Trastámara, para planear la muerte de Pedro.

Cuando Pedro se entera que su primo Fernando, está conspirando para matarlo. Va a la prisión donde tiene encarceladas a su tía Leonor, y a la viuda de Juan, Isabel de Lara, y ordena que las maten.

Y poco a poco sirviéndose de Pedro, el destino fue eliminando a los hermanastros de Pedro, que eran un obstáculo para su objetivo.

Juana de Lara, que era hermana de Isabel de Lara, cuando se entera que Pedro fue a la prisión y ordenó la muerte de su hermana. Habla con su esposo Tello, que era otro hermanastro de Pedro, y le dice que hay que vengar la muerte de su hermana y la de Leonor de Aragón. Y se unen a los caballeros rebeldes.

Y cuando a Pedro le cuentan qué, su hermanastro Tello, y su esposa Juana de Lara, lo quieren matar. Los acusa de traición, y después de darles muerte, se queda con todos sus bienes.

Después enveneno a Sancho, otro de sus hermanastros, por provocar revueltas ciudadanas en su contra, y por el reparto de unas tierras.

Sin embargo, Pedro no siempre ganó todas las batallas. En Araviana (Soria) fue derrotado.

El enfrentamiento fue feroz, porque Pedro se tuvo que enfrentar a dos ejércitos que se habían unido. El ejército de los de Aragón, y al ejército de Enrique de Trastámara.

Después de esta derrota, y por venganza, sabiendo qué, Enrique de Trastámara, amaba a sus hermanos pequeños. Un día los invitó a pasar unos días en su Corte de Sevilla.

Pero cuando llegaron a la Corte, los apresaron y los mandó matar. Juan y Pedro solo tenían 19 y 14 años de edad.

Fadrique desea volver a ver a Blanca de Borbón, y rescatarla de la prisión de Sigüenza (Guadalajara) donde Pedro la tiene presa.

Entonces habla con los de Aragón, y con unos caballeros franceses para preparar la huida de Blanca. Pero Pedro se entera, y quita a Blanca de Borbón, de Sigüenza. Y la traslada al Castillo de Sidueña Puerto de Santa María, Cádiz. Por miedo a que Fadrique la pudiese liberar.

Desde que Pedro subió al trono, su hermanastro Enrique, no dejó ni un sólo día de hacer propaganda y de provocar revueltas populares en su contra.

Hasta escribió una crónica diciendo que Pedro era un asesino paranoico, cruel, frio, y vengativo. y que el motivo de que Pedro defendiese a los judíos, es porque él era un judío, que lo habían adoptado siendo un niño.

Otras veces decía que Pedro no era hijo del rey Alfonso XI, que era fruto de una relación ilícita que yo había mantenido con un judío etc.

La gente rica, poderosa, y la nobleza, se unieron a Enrique de Trastámara, porque miraban peligrar sus intereses y posesiones. Y cada vez, se hacían más fuertes, convencidos de que pronto eliminarían a Pedro.

Sin embargo, para la gente humilde, Pedro fue un rey justiciero, que defendía a los débiles y a los más humildes, de los abusos de los poderosos. Sin importarle la religión que profesaban, ni sí, eran cristianos, musulmanes, judíos, o ateos.

Un día que Pedro estaba paseando por Sanlúcar de Barrameda, ve llegar a un barco aragonés, que se acerca al puerto. Y de pronto comienza a atacar a tres carabelas Genovesas qué se dedicaban al transporte de mercancías, y que le habían pedido protección a Pedro, para estar en el puerto.

El barco aragonés, después de destruir las carabelas con los marineros Genoveses a bordo. Comienza a matar a los humildes pescadores de Sanlúcar de Barrameda, que acababan de regresar al puerto con el pescado capturado. Y destruye también, todos sus barcos de pesca, qué eran el sustento de su familia.

Pedro persiguió al barco aragonés, pero cómo no lo pudo alcanzar, se vengó apresando a todos los comerciantes catalanes y residentes que vivían en Sevilla y en Sanlúcar de Barrameda, confiscándoles todos sus bienes.

Después, como el rey de Aragón, se negó a disculparse. Pedro le declaró la guerra.

Cuando Fadrique se da cuenta que le va a ser imposible liberar a Blanca de Borbón de la prisión. Pide ayuda a María de Padilla, la amante de Pedro, para que interceda por él, y pueda conseguir hablar con Pedro y pedirle perdón. Pero María Padilla le advierte que Pedro quiere matarlo y que no se le ocurra acercarse a él, porqué lo matará.

Pero un hombre enamorado, no atiende a razones, y al caer la noche Fadrique salta el muro del Alcázar, y cuando está cruzando el patio unos ballesteros lo ven, y al reconocerlo, comienzan a golpearlo hasta darle muerte. Hay quién dice que cuando avisaron a Pedro, Fadrique aún seguía con vida, y que fue el propio Pedro, quién clavándole su daga lo mató.

Después pidió un plato de comida, y se sentó a comer delante del cuerpo ensangrentado de Fadrique. Quizás lo hizo por ansiedad, o porque, con su muerte, Fadrique ya no podría volver a ver a Blanca de Borbón, nunca más.

Porque creo que mi hijo Pedro, siempre supo que Fadrique y su esposa Blanca de Borbón eran amantes. Y Pedro, podía haberlos mandado matar por infidelidad.

Pero prefirió que esa relación se mantuviera en secreto, antes de que la gente y sus enemigos supieran, que su hermanastro Fadrique, le estaba follando a su esposa Blanca, y que se rieran de él a sus espaldas, llamándole cornudo.

Entonces, para que Fadrique no pudiese ver a Blanca de Borbón, ni huir con ella, a Pedro, no le quedó más remedio que tener encerrada a Blanca de Borbón, e ir cambiándola de ciudad y de palacio, siempre que se enteraba que Fadrique viajaba para poder verla.

Cuando mataron a Fadrique, María de Padilla ya tenía tres hijas con Pedro. Las hijas de pedro I se llamaban: Beatriz, Constanza, e Isabel.

Pero María de Padilla, muy disgustada rompe, la relación que tiene con Pedro, cuando se entera que Pedro, ha conseguido que los Obispos de Ávila y de Salamanca, declaren nulo su matrimonio con Blanca de Borbón.

Y en lugar de legalizar su relación con ella y la de sus hijas, se entera que se casa con Juana de Castro, que se había quedado viuda. 

Pero Pedro a los pocos días de haberse casado con Juana de Castro, también la abandona. Porque se entera qué, los hermanos de Juana, le quieren tender una trampa y que el reino de Castilla pase al de Portugal.

Aunque Juana de Castro, solo estuvo con Pedro un par de días. Se quedó embarazada y cuando nació su hijo le puso de nombre Juan de Castilla.

Entonces Pedro hizo Testamento, para que Juan, fuese rey de Castilla. Pero solo en el caso, de que sus tres hijas, que tuvo con María de Padilla muriesen.

Pedro quiere recuperar a María de Padilla, y le dice: que sí, se casó con Juana de Castro, es porque necesitaba ayuda de los hermanos de Juana de Castro, que son unos nobles qué, además, de tener mucho dinero, también tenían mucho poder en Galicia.

Pedro hace todo lo posible para que María de Padilla le perdone, y para ello no duda en presentarse todos los días y, llamar a las puertas del convento de las clarisas, para hablar con ella y convencerla.

Porque Pedro ama a María de Padilla, y no se quiere separar de ella, ni de sus tres hijas. Entonces, María de Padilla cuando ya había pasado casi un año de su ruptura, lo perdona, y vuelve con Pedro.

María de Padilla se vuelve a quedar embarazada y da a luz a un niño. Pedro le quiso poner de nombre Alfonso. Y Pedro estaba feliz.

Pero el Destino, no quería que el niño fuese el sucesor de Pedro como rey de Castilla, y cuando el niño tenía tres años murió por enfermedad.

Cuando los dioses del Olimpo ven que Fadrique murió por amor, y que arriesgó su vida para liberar de la prisión a Blanca de Borbón. Zeus habla con él Destino, para que dé, jaque mate a Blanca de Borbón, y qué, los amantes se puedan reunir en el Olimpo.

Pedro ya estaba muy cansado de que Blanca de Borbón, escribiera cartas y panfletos a gente poderosa, diciendo que la ayudaran porque Pedro la tenía presa en unas condiciones inhumanas. Y que por ese motivo las revueltas y guerras civiles, cada vez aumentaban más, y no iban a cesar nunca.

Entonces habla con él alcalde de Medina Sidonia, Iñigo Ortiz de Estúñiga, para que le diga al médico de la prisión, que envenene a Blanca y la mate.

Pero el alcalde le dijo que eso él, no lo hacía, y renunció a su cargo.

Entonces Pedro llama a su Ballestero que se llamaba Juan Pérez de Rebolledo, y le dijo que sí mataba a Blanca, le concedería el puesto de alcalde de Medina Sidonia.

Juan Pérez de Rebolledo acepto, y dirigiéndose a la prisión, mató a Blanca de Borbón, cuando ella solo tenía 25 años. Obligándola a beber una infusión de hierbas envenenadas.

Cuando los caballeros franceses y la familia de Blanca se enteran que Pedro la había mandado matar, se unen al ejército de Enrique y ocupan Sevilla.

Después cogen prisionero a Juan Pérez de Rebolledo que fue quién la mató   y atándolo a un caballo fue arrastrado por toda la ciudad, y después, descuartizaron su cuerpo. Los trozos de su cuerpo, fueron recogidos por sus familiares.

Enrique de Trastámara, ya no sabe que, hacer para conseguir ser el rey de Castilla. Porque, aunque consiga matar a mi hijo, el rey Pedro I, aún tendría que enfrentarse a Fernando, el hijo de Leonor de Aragón, que también quiere ser rey de Castilla.

Entonces Enrique, se pone en compló con un hermanastro de Fernando, que es el rey de Aragón, conocido por él ceremonioso, y matan a Fernando.

A Enrique de Trastámara, solo le queda por eliminar a Pedro, para que lo proclamen rey de Castilla y León.

Pero Enrique no quiere esperar por más tiempo, y sabiendo que Pedro está en Sevilla, aprovecha la ocasión, y entra en Castilla, Y se proclama él mismo Rey de Castilla, con la aprobación de la mayoría de los nobles que miraban peligrar sus intereses estando Pedro de Rey.

Entonces Pedro tuvo que huir en un barco y se refugió en las posesiones que tenía el rey de Inglaterra en Gascuña.

Pero después, Pedro volvió, con un ejército de mercenarios ingleses y con arqueros, que superaban en número al de Enrique.

Enrique de Trastámara sufrió una gran derrota. Cuando acabó la batalla, Pedro buscó a Enrique entre los cadáveres, pero no lo encontró.

Después de esta batalla, Pedro cansado de tanto luchar, se abraza a María de Padilla y le dice, que quiere legalizar a sus hijas y hacer testamento a favor de su primera hija Beatriz, para que sea la reina de Castilla y de León, si él muere.

También le dice a María de Padilla: Que ya es hora de que el mundo sepa, lo mucho que has sufrido, cuando te criticaban diciendo que eras mí amante y una adúltera.

 Cuando tú, eras mi legítima, primera, y única mujer, porque nos casamos en secreto, mucho antes de que naciese nuestra hija Beatriz.

Y que las bodas con Blanca de Borbón, y con Juana de Castro, nunca fueron válidas.

Que Juan Alfonso de Alburquerque sabía que estábamos casados y que tú, eras mi verdadera esposa. Pero me obligó, a casarme con Blanca de Borbón, y que guardase el secreto de mi matrimonio. Porque era muy importante sellar una alianza con Francia.



Retrato de Pedro I de Castilla, último rey de la dinastía Borgoña.

Cuando Pedro hace público que su única, y verdadera esposa es María de Padilla. El Papa de Roma no le creé.

Entonces, para que no hubiese ninguna duda, el Papa ordena al arzobispo de Toledo, Gómez Manríquez, que vaya, a la Iglesia, donde Pedro y María de Padilla, dicen que se habían casado en secreto.

En el registro de la Iglesia estaban las firmas de todos los testigos de la boda secreta de Pedro I, con María de Padilla,

Que paso a detallar: El hermano de María Padilla: Diego García de Padilla. Su tío:Juan Fernández de Hinestrosa. La madre de María Padilla: María González de Hinestrosa. El canciller del sello de la poridad y escribano del Rey, Juan Alfonso de Mayorga. – Y Juan Pérez de Orduña, abab de Santander, y capellán mayor del Monarca.

Después de ver las firmas de todos los testigos, y la fecha en que se casaron Pedro y María de Padilla. Al arzobispo de Toledo, Gómez Manríquez, no le quedó más remedio, que aceptar que el único matrimonio valido, del Rey Pedro I de Castilla, es el que celebró, con María de Padilla.

Pero el Destino tiene prisa, y quiere seguir avanzando en la historia. Y a los pocos meses de qué Pedro, da a conocer, y legaliza a sus hijos, y a María de Padilla como su única esposa.

El Destino hace que María de Padilla se ponga enferma, con fiebres muy altas, quizás, contagiada por la peste negra, y muere.

Pedro desconsolado, no para de llorar la muerte de María de Padilla. Entonces cogiendo a sus hijas, se marchó a vivir por un tiempo a Galicia, al Castillo de Bayona, muy cerca de Vigo, porque decía que solo en Galicia encontraba tranquilidad.

Y un año después de la muerte de María de Padilla, su esposo el rey Pedro I la nombró Reina de Castilla y de León.

Mientras Pedro desolado se recuperaba en Bayona, por la muerte de su esposa María de Padilla. Enrique de Trastámara, que había podido huir a Francia, estuvo mucho tiempo, reclutando mercenarios, tratando de conseguir un ejército. Y para ello les prometía, una buena paga, y empleo en puestos relevantes. Y después, convenció al rey francés, para que también lo apoyara con su ejército.

Cuando creyó, que ya estaba preparado, para enfrentarse a Pedro, regresó a Castilla con su ejército de mercenarios, y tan pronto como llegó a Castilla se arrodillo, y cogiendo un puñado de tierra con la mano, juro, qué, nunca más se volvería a marchar de allí.

Cuando Pedro, que aún, estaba viviendo en Bayona, se entera que Enrique había regresado a Castilla.  Habla con su amigo el Rey de Inglaterra, para que le ayude a derrotar a Enrique.

El Rey de Inglaterra le ayuda, pero con la condición de que Pedro se haga cargo de pagar a los mercenarios el doble, de la paga que están cobrando. Y Pedro acepta.

Mientras tanto Beatriz, la primera hija de Pedro, y futura Reina de Castilla, deja Galicia, y se va a vivir para el convento de las clarisas.

Pero el Destino, prefiere que sea su hermana Constanza, quién luche por la corona de Castilla. Entonces Beatriz enferma en el convento, y muere.

La batalla de Montiel, fue una batalla encarnizada, iba ganando Pedro, porque los mercenarios ingleses eran soldados de élite, muy bien preparados.

Las tropas de Enrique, comenzaron a retroceder y, Enrique pensó que tenía la batalla perdida.

Pero al llegar la noche, los mercenarios ingleses, que luchaban con Pedro, quisieron cobrar la paga que Pedro les había prometido.  Y Pedro al no tener dinero y no poder pagarles, se marcharon. Dejando a Pedro solo con su ejército, que era muy inferior al de Enrique.

Al día siguiente, Enrique vuelve a la carga y, cuando se da cuenta que puede ganar, porque los mercenarios ingleses se habían ido. Se enfrenta, a las tropas de Pedro matando a diestro y siniestro, haciendo verdaderos estragos.

Pedro tuvo que huir, y se refugió en la fortaleza de Montiel, que estaba cerca del campo de batalla.

A Pedro le cuentan que hay un general Frances, que se llama Bertrand Du Guesclin, que lo puede ayudar a huir. A cambió Pedro le tendrá que dar un cargo importante en la Corte.

Pedro consigue hablar con él general francés, y se ponen de acuerdo para qué, a media noche, Pedro se dirija a la tienda del general Frances Bertrand Du Guesclin, donde el general francés, ya tendrá todo preparado para la huida, sobornando a sus soldados.

Cuando Pedro acompañado, por hombres de su confianza, llega a la tienda del general Frances Bertrand Du Guesclin, aparece su hermanastro Enrique.

Como hacía muchos años que no se veían y, además, Pedro estaba muy desmejorado, Enrique no lo reconoce entre los hombres que allí estaban.

Entonces, lo llama gritando: “¿Dónde está ese judío, hijo de puta que se nombra Rey de Castilla?”

Y Pedro saliendo de entre sus hombres le contesta gritando: ¡El hijo de puta seréis vos, pues yo soy, hijo legítimo del buen rey Alfonso XI!

Pedro sacó su espada, y comenzaron a luchar. Al poco tiempo de comenzar la lucha, Enrique marcó la cara de Pedro con su espada. Entonces Pedro lleno de ira, atacó con gran violencia a Enrique.

El general Frances Bertrand Du Guesclin, viendo que, a Enrique, ya no le quedaban fuerzas, y que iba perdiendo. Le hizo la zancadilla a Pedro, que fue dando un tras pies.

Momento que aprovechó para agarrarlo por los brazos, y sujetarlo por detrás. Entonces Enrique, viendo que Pedro no se podía defender, quitó una daga que llevaba sujeta a la cintura, y se la clavó en el corazón a Pedro dándole muerte.

En ese momento el general Frances Bertrand Du Guesclin, dijo una frase que quedó registrada en los anales de la historia del Destino: Ni quito, ni pongo rey, pero ayudo a mi Señor.

Después Enrique le cortó la cabeza a Pedro, y la clavó en el pico de una lanza. Luego se subió a su caballo, cogió la lanza con la cabeza de Pedro, y se paseó por todo el campo de batalla para exhibirla y que todos supieran que él, era el único Rey de Castilla y León.

Con la muerte de mi hijo Pedro, acaba la dinastía de la casa de los Borgoña, por ser el último monarca directo de esa dinastía, que llevaba reinando en Castilla y en León 243 años. Para dar paso a una nueva dinastía, la de los Trastámara.

Al acabar con la dinastía de los Borgoña, el Destino, ya había logrado uno de sus objetivos, pero, para poder terminar con éxito la misión que le han encomendado, necesita, acabar con la Edad Media, y dar paso a la Edad Moderna.

Enrique de Trastámara se convirtió en rey de Castilla y León. Cumpliendo así, el deseo de su madre Leonor de Guzmán, la amante de Alfonso XI.

Cuando pasaron 10 años, Enrique de Trastámara, aún seguía siendo el rey de Castilla y de León. Entonces el destino decide que ha llegado el momento de mover ficha y, utiliza a los protagonistas de esta historia que aún le quedan, para lograr que su misión en la tierra tenga éxito.

Entonces, Enrique de Trastámara, invita al rey moro Muhammad V, de Granada, a una comida, en Santo Domingo de la Calzada. Porque quería pactar un periodo de paz entre cristianos y moros. Recuperar fuerzas y fabricar más armas de guerra.

Pero el rey de Granada, no olvida las masacres y violaciones, que Enrique de Trastámara le había hecho a su pueblo, y al pueblo judío. Ni tampoco qué matase a su amigo el rey Pedro I, que tanto les ayudó. Y decide vengar su muerte.

Después de comer, Enrique, quiso brindar por la alianza conseguida. Pero el rey moro de Granada, echó veneno en la copa de vino que le dio a beber, y Enrique de Trastámara muere.

La gente del pueblo pensó que con su muerte acabarían las guerras. Pero cuando nombran rey de Castilla a su hijo Juan I, la guerra civil se encrudece, y las revueltas populares crecen.

Porque la hija de Pedro I, Constanza, que estaba casada con un hijo del rey de Inglaterra, regresa a Castilla, para reclamar sus derechos como reina legítima de Castilla y de León, por ser la heredera directa de Pedro I.

Pero el Destino, tiene otros planes, y no quiere que sea ni Juan I, él hijo de Enrique de Trastámara, ni tampoco Constanza, la hija de Pedro I, los reyes de Castilla y de León.

Y para que eso suceda el Destino, hace que, a Juan, le regalen un caballo. Y al pasar por la puerta de Burgos, cerca del Palacio arzobispal de Alcalá de Henares, el caballo se asusta, y Juan se cae del caballo y muere, el 19 de octubre de 1390.

Pero su muerte no se dio a conocer, hasta que pasaron varios días. Porque el Cardenal Pedro Tenorio, tenía que resolver todos los trámites para que el hijo de Juan I, que se llamaba como su abuelo Enrique. Fuese el nuevo rey de Castilla y León.

Entonces proclaman rey de Castilla y León al nieto de Enrique II de Trastámara, y, además, lo nombran príncipe de Asturias.

Constanza, la hija de Pedro I no se rinde. Si es necesario, piensa declararle la guerra al nieto de Enrique de Trastámara. Y que la proclamen a ella reina de Castilla y León.

Enrique III, era un adolescente que no quería ser como su abuelo, y tener que pasar toda su vida luchando. Entonces para aclarar sus ideas y pensar cómo podía hacer para conseguir la paz.

Quiso viajar a Galicia, y conocer las islas de los dioses, que a día de hoy se conocen como las ILLAS CÍES. Que están muy cerca del Castillo de Bayona y de Vigo. Entonces Enrique III se aloja con sus hombres en el Castillo de Bayona.

Al mismo tiempo, Constanza y su hija Catalina Lancaster, se encontraban en la Corte de Orense pasando unos días de descanso. Y Catalina le suplica a su madre, que quiere conocer Vigo, y también bayona, porque su tía Beatriz, le había contado que sus playas eran enormes, sus aguas eran transparentes, y qué tenían una arena muy fina y blanca.

Pero Constanza le dice que no puede ser porque tiene que regresar a Valladolid, y preparar el ataque para echar a Enrique III del trono de Castilla.

Catalina no para de llorar porque quiere conocer Bayona y los lugares por donde paseó su abuelo Pedro, con sus tres hijas.

Entonces a Constanza se le ablanda el corazón y deja que Catalina viaje a Bayona. Y ordena a sus ballesteros que acompañen a Catalina, en su viaje a Bayona, para que, la protejan y la escolten. También, les dice a sus damas de su compañía qué, no la dejen sola ni un solo momento.

Cuando llegan al castillo de bayona, los ballesteros que protegen a Catalina se encuentran con los guarda espaldas, del rey Enrique III, y echan mano a sus espadas, para comenzar la lucha. Pero en ese momento aparece Enrique III, y gritando les dice:¡Deteneos señores!  –  Este Catillo no es un campo de batalla. Ya se enfrentarán en otra ocasión.

Enrique se da cuenta de la presencia de Catalina que, asustada estaba abrazada a una de sus damas de compañía. Y le dice: –tranquilizaos señora, porque mientras yo esté aquí. No os va a pasar nada malo.

Catalina y Enrique no se conocían, y aunque Enrique era un poco más joven que Catalina, no lo parecía. Cuando Catalina escucha esas palabras, una flecha de Cupido, se le clava en el corazón.

y Catalina se da cuenta que Enrique, es el hombre con el qué siempre había estado soñando. Le gustaba su voz, como se expresaba al hablar, su porte y, sobre todo, le daba le daba confianza y tranquilidad.

Enrique se da cuenta que, Catalina es una dama preciosa, la más bonita que nunca había visto en su vida. Acercándose a Catalina Enrique III le pregunta: ¿Cómo te llamas? – Me llamo Catalina. Le contestó ella. –¿y vos, como os llamáis? – Soy Enrique III rey de Castilla y de León. Catalina con una media sonrisa le contesta: –Pues eso no lo dice mi madre, porque dice que ese reino le pertenece a ella.

A Enrique se le clavó una espina en el corazón, cuando se da cuenta que Catalina es hija de Constanza, su enemiga.

Pero Cupido vuelve a cargar su arco, y alcanzando a Enrique, hace que el tiempo se pare para los dos, sin saber que hacer, ni que decir.

Después de unos segundos que parecieron horas, Enrique reacciona, y le pide a sus guarda espaldas, a los ballesteros de Catalina, y a las damas de compañía de Catalina que los dejen solos.

Y aunque el sol ya comenzaba a ocultarse por detrás de las ILLAS CÍES Enrique, invita a Catalina, a dar un paseo por la playa.

Entonces Enrique le cuenta que él quiere casarse por amor, que nunca había visto una princesa tan bella como ella, y que algo en su interior le dice, que es la mujer de su vida.

Caminando, y cogiéndola por la mano, le cuenta qué está cansado de tantas guerras, y de tantas muertes, y que no quiere ser el enemigo de su madre Constanza.

Mientras Enrique habla, Catalina se da cuenta que aún siguen cogidos de la mano, y eso a ella le gusta. Siente que Enrique es su media naranja, y que después de conocerlo, sufriría mucho si sus padres la obligaran a casar con otro que no fuese Enrique III.

Galicia es una tierra mágica, y con el murmullo del mar, y teniendo a Enrique tan cerca, Catalina creyó, estar viviendo el sueño de su vida.

Después Enrique, cogiendo con una mano la cintura de Catalina, y con la otra mano, señalando al sol. Le dice a Catalina, que mire lo bonito que es ver, la Puesta del sol, desde Bayona.

y mientras el sol vergonzoso se ocultaba por detrás de las ILLAS CÍES, se dan cuenta que ya no podrán vivir el uno sin el otro.

De regreso y antes de entrar en el Castillo, se cogen de las manos y se ven a los ojos. La luz de la luna, los atraía como un imán y ninguno de los dos quería separarse. Entonces Pedro acercándose a Catalina la besa.

Ella sin saber que hacer intenta separarse, pero Enrique la vuelve a besar y ella cae rendida de amor.

Cuando Constanza se entera que Catalina a conocido a Enrique III y qué, además, están los dos en Bayona, y que Catalina no se quiere ir de allí. Ordena que le preparen el equipaje para viajar con su esposo a Galicia.

Los padres de Catalina llegan al Castillo de Bayona, protegidos por un pequeño ejército. 

Entonces Catalina les sale a recibir y les dice que se tranquilicen, que ella está bien. y les cuenta que se ha enamorado del Rey Enrique III.

Y le agradece a su madre Constanza, su lucha por recuperar el reino de Castilla. Porque sabe que lo hace, para que ella, pueda llegar a ser la reina de Castilla y León.

Catalina le hace comprender a su madre que también, puede ser la reina de Castilla y de León sin derramar sangre, casándose con Enrique III.

De este modo; La nieta de Pedro I, y el nieto de Enrique de Trastámara, podían ser los dos, los reyes de Castilla y León.

Los padres de Catalina llaman a Enrique III para saber si él, está de acuerdo en casarse con Catalina y compartir juntos la corona de Castilla y de León.

Y él les dice que se casa por amor, y que está, tan enamorado de ella, qué por no perderla estaría dispuesto a renunciar al trono.

Entonces en el tratado de Bayona acuerdan las condiciones de la dote para la boda. Pero, además, como Enrique III, era príncipe de Asturias, quiso qué también, a Catalina la nombraran Princesa de Asturias.


                                      Castillo de Bayona.

Catalina y Enrique III tuvieron tres hijos. Pero él destino, tuvo que esperar a qué, naciera su nieta Isabel de Lancaster, para poder terminar la misión que le habían encomendado aquí en la tierra.

Cuando la nieta de Catalina y Enrique III, fue reina de Castilla, Isabel de Lancaster, (la católica) consiguió cambiar las leyes absoletas que eran absurdas, contradictorias e injustas, que solo favorecían a los poderosos. Y fomentó la obras sociales y culturales.

Además, vendió todas sus joyas para financiar la expedición de Cristóbal Colón. Y gracias a ella, se pudo descubrir América.  

Isabel, se casó con el rey Fernando de Aragón, para que se unificaran los reinos cristianos que siempre estaban en guerra, formando un solo reino. Y la Península pasó a llamarse España.

Isabel y su esposo Fernando, también conquistaron el Reino nazarí de Granada. Expulsando a los musulmanes y judíos de España. Después de ocho siglos, de la presencia musulmana en la Península.

Desde entonces y hasta nuestros días, a Isabel de Castilla y Fernando de Aragón, se les conocen cómo los Reyes Católicos.

Con el nacimiento de Isabel la Católica, él Destino pone punto y final, a esta historia. Terminando con la era de la Edad Media, y dando paso a la era de la Edad Moderna.

Pero a los protagonistas de esta historia, que vivieron en la Edad Media, no los vamos a olvidar nunca, porque siempre habrá alguien que nos cuente su historia.

Tampoco podemos olvidarnos del hijo de Fadrique y Blanca de Borbón, que, llegó a ser el mejor almirante de Castilla de todos los tiempos, con mucho prestigio. Señor de Medina de Ríoseco. Aguilar de Campoo, y de muchas villas más, que había heredado de su padre Fadrique. Y también, le concedieron el título de duque de Medina de Río seco.

24 de febrero de 2026










Autora del texto y foto: Guadalupe Aguilera.

Bibliografía consultada y Textos extraídos entre otros de:

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 -Publicación digital: D. Juan Alfonso de Alburquerque

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-Valdeón Baruque Julio. Historia hispánica. Rah. Fabrique de Castilla. Publicación digital. Fadrique de Castilla - Historia Hispánica

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 Castillo de Óbidos, Óbidos, Portugal, 2021-09-09, DD 32.jpg. (2024, mayo 3). Wikimedia Commons. Retrieved septiembre 9, 2025, from https://commons.wikimedia.org/w/index.php?title=File:Castillo_de_%C3%93bidos,_%C3%93bidos,_Portugal,_2021-09-09,_DD_32.jpg&oldid=873292045.

 -Fotografía Castillo de ArévaloBorjaanimal . Trabajo propio. Publicado. Colaboradores de Wikipedia. Castillo de Arévalo [en línea]. Wikipedia, La enciclopedia libre, 2025 [fecha de consulta: 21 de noviembre del 2025]. Disponible en <https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Castillo_de_Ar%C3%A9valo&oldid=170595489

 -Archivo:Baiona - Fortaleza de Monterreal 02.JPG. (25 de julio de 2025). Wikimedia Commons. Consultado el 9 de febrero de 2026, de https://commons.wikimedia.org/w/index.php?title=File:Baiona_-_Fortaleza_de_Monterreal_02.JPG&oldid=1061235890

-Los otros datos que contiene esta historia son de apuntes recopilados por Guadalupe Aguilera; de autores que desconoce y por informaciones de las que se nutre “que no han sido escritas”