Segunda parte de: “YO NO ELEGÍ, MI DESTINO”
Me llamo Guadalupe Aguilera.
Las piedras que encuentro en mi camino que dibujo y grabo, nos cuentan la historia del mundo, mitos, y leyendas.
Espero que os gusten
CASTILLO MEDIEVAL. PORTUGAL
Esta es la segunda parte de la novela histórica que escribí titulada “Yo no elegí mi destino”.
Si el destino no hubiese movido ficha, dando jaque mate al rey, matando a mi esposo, estoy convencida que Gibraltar ahora nos pertenecería, porque mi esposo el rey Alfonso XI, no iba a parar hasta conseguir conquistar Gibraltar como ya había hecho con Algeciras.
Pero el destino quiso que muriese antes de llegar a Gibraltar víctima de la peste negra. Con la muerte del rey, el destino cambio de estrategia para dar paso a otros personajes y, poder avanzar en la historia para conseguir su objetivo final.
Yo tardé 6 años en volver a quedar en cinta. Y darle a mi esposo un heredero legítimo para el trono de Castilla. Mi hijo nació en Burgos el 30 de agosto de 1334, le puse de nombre Pedro, el mismo nombre que tenía mi hermano.
Cuando Pedro nació, mi esposo ya tenía 4 hijos bastardos con su amante Leonor de Guzmán, dos de ellos eran gemelos. Uno se llamaba Enrique y el otro Fadrique.
Pero mi esposo influenciado por Leonor y, cómo ya no me necesitaba, porque ya había conseguido tener un heredero legítimo para el trono de Castilla, me echó del palacio. Y me mandó a vivir al Monasterio de San Clemente de Sevilla, como si fuera una monja.
Y él, se quedó viviendo en el palacio, con su amante Leonor, y con sus hijos bastardos.
Leonor tuvo 10 hijos bastardos con mi esposo el rey Alfonso XI. Los hijos de Leonor se criaron y vivieron en el palacio, con grandes privilegios, con una educación exquisita, y con los mejores profesores de aquel tiempo.
Sin embargo, mi hijo Pedro, que era el hijo legítimo de Alfonso, no tuvo tanta suerte. Porque Leonor no quería que mi hijo viviese en el palacio, ni que jugase con sus hijos. Entonces Alfonso mandó a nuestro hijo Pedro, a vivir al Alcázar de Sevilla.
Mi hijo Pedro recibió una educación mediocre comparada con la de sus hermanos bastardos. Sobre todo, con la educación que le dieron a Enrique, Porque Leonor quería que su hijo Enrique, fuese el futuro rey de Castilla y León, y lo educaron para ser rey.
Durante más de 20 años, la amante de mi esposo Leonor de Guzmán, me hizo la vida imposible, y también se la hacía a todos, los que no obedecían sus órdenes.
Leonor consiguió que mi esposo hiciera oídos sordos a los consejos que le daba Juan Alfonso de Alburquerque, que había sido su tutor, que era su mano derecha, su protector y su consejero.
Como mi esposo siempre quería complacer a Leonor, la nombró su consejera. Leonor se comportaba como si ella fuese la legítima reina de Castilla.
No se hacía nada sin su consentimiento, porque Leonor era la que tomaba las decisiones y también recibía a los embajadores extranjeros.
.Leonor era una mujer muy activa sexualmente y, cuando el Rey se tenía que ausentar para defender sus dominios, ella lo acompañaba al campo de batalla dando rienda suelta a su pasión desenfrenada.
Los años fueron pasando y un día, Juan Alfonso de Alburquerque llegó casi sin aliento y muy nervioso al Monasterio de San Clemente, donde yo vivía, y me da la noticia de la muerte de mi esposo.
Y me explica qué, por ley, a mi hijo Pedro, lo tendrán que proclamar rey de Castilla y de León, por ser el heredero legítimo del rey Alfonso XI. Aunque tenga 15 años de edad.
Pero, también me dice que Leonor de Guzmán va a hacer todo lo posible para que eso no suceda, porque Leonor de Guzmán, quiere que sea su hijo Enrique, el Rey de Castilla y de León.
Juan Alfonso de Alburquerque, también me dice, que, ha llegado la hora de vengarme de Leonor de Guzmán, por todo el daño que me había causado y por lo que me había hecho sufrir. Que tengo qué regresar a la Corte y ocupar mi lugar, porque soy la Reina Consorte de Castilla y, debo defender mis derechos y los de mi hijo.
Cuando Leonor se entera de la muerte de Alfonso XI, y no sabiendo la suerte que le espera, ni lo que pueda suceder, se refugia en la fortaleza de Medina Sidonia, provincia de Cádiz. Y le dice a su hijo Enrique, que se quede en Trastámara, Asturias, y no regrese a Castilla, mientras no lo proclamen Rey de Castilla y León
Enrique, el hijo de Leonor se refugió en Asturias, porque su padrino Rodrigo Álvarez, lo había nombrado heredero único del condado de Noreña y del condado de Trastámara.
Los otros hijos de Leonor se fueron a refugiar a otras villas y propiedades que le había regalado su padre el rey Alfonso XI.
Leonor no se atrevió a ir al entierro, ni acompañar a la comitiva fúnebre, que llevaba el cuerpo de su amante el rey Alfonso XI, por miedo a ser apresada, o que le ocurriese alguna desgracia por el camino.
Sin embargo, dos de sus hijos, Enrique y Fadrique, escoltados por tropas de Juan de Lara, desde lejos y, desde lo alto de una colina, pudieron ver la comitiva fúnebre dirigiéndose a Sevilla.
Cuando mi hijo Pedro se da cuenta de la presencia de sus hermanastros, abandona la comitiva fúnebre y se dirige hacia ellos. Y después de saludarlos los abraza.
Es entonces cuando Enrique, le pide a Pedro que deje que su madre Leonor se vaya a vivir a Sevilla, que es donde está su familia y donde pasó su niñez.
También le pide a Pedro, que le dé su palabra que cuando su madre viaje camino de Sevilla, no la apresen, y que no le vaya a ocurrir ninguna desgracia. Pedro le da su palabra, y se despide de Enrique y de Fadrique.
Juan Alfonso de Alburquerque le dice: – Como vamos a proteger a una señora que está pagando a mercenarios, para que provoquen enfrentamientos entre los ciudadanos y divida al pueblo para que dé comienzo una guerra civil. – Además, está llamando a personas que le deben favores, qué están en puestos muy importantes y elevados, para que voten en tu contra. y proclamen Rey a su hijo Enrique.
Juan Alfonso de Alburquerque, también le cuenta a Pedro que no va a tener fácil su defensa. Se enfrenta a gente muy poderosa, y aunque Pedro es el heredero legítimo de la Corona de Castilla y de León, tampoco cuenta la aprobación, por parte del Papa. Porque dice que Pedro no aporta nada a la Corona de Castilla y, que no está preparado para ser Rey como lo está Enrique.
A Enrique lo habían educado para ser Rey, además aportaría los condados de Noreña, Trastámara, villas, y otras propiedades de Asturias, que pasarían a la corona de Castilla.
Al Papa no le conviene que proclamen rey a Pedro. Si eso ocurre, dejaría de embolsarse los beneficios que recibía por parte de Leonor.
Juan Alfonso de Alburquerque defendió muy bien los derechos de mi hijo. Cuando en las Cortes se enfrentaron a él, diciendo qué, con 15 años de edad, Pedro no entendía nada de política, Y además, no había sido educado para ser Rey. Y que era un chico mimado por su madre, ajeno a los problemas del reino. Qué, solo pensaba en divertirse y cazar.
Cuando el consejo de la Corte se reunió para saber quién iba a gobernar Castilla y León: –Juan Alfonso de Alburquerque les dijo: – Pedro es el único heredero legítimo del rey Alfonso XI. Por lo tanto, es su sucesor directo como Rey de Castilla y de León.
–Y siendo yo su tutor, me ha nombrado su válido para qué, junto con su madre, la Reina Consorte, gobernemos el reino de Castilla y de León, mientras el Rey Pedro I, no cumpla los 18 años de edad.
Como la ley estaba de nuestra parte y, sabiendo que el gobierno quedaba bajo el control de Juan Alfonso de Alburquerque, y del mío, por ser la Reina Consorte. Mi hijo Pedro, fue nombrado Rey de Castilla y de León.
Cuando Leonor de Guzmán ya está casi llegando a Sevilla, unos soldados le salen al paso, la retienen y la llevan presa para el Alcázar. Cuando su hijo Enrique se entera se enfada muchísimo, y jura vengarse, porque dice que Pedro, faltó a su palabra cuando le dijo que no iba a encarcelar a su madre Leonor.
Pero Leonor de Guzmán en la prisión del Alcázar estaba como en un palacio. Tenía todo tipo de privilegios, recibía a gente importante, daba órdenes y, también mientras estuvo en el Alcázar, amañó el casamiento de su hijo Enrique con la hija de Juan Manuel de Villena, que había sido el mayor enemigo de Alfonso XI. Y el hombre más poderoso de toda Castilla, incluso más que el Rey.
Juan Manuel de Villena , había muerto hacía dos años. Por lo que a su hija le quedó un gran patrimonio de herencia. Como el señorío de Vizcaya, Escalona, Peñafiel, y otras propiedades que para no alargar esta historia no voy a citar.
Desde su prisión en el Alcázar, y en menos de un mes, Leonor se las ingenió para sobornar al personal de servicio, y celebrar la boda de su hijo Enrique.
Enrique y Juana Manuel, se casaron en el palacio de Sevilla, en secreto por la noche, por miedo a ser descubiertos y apresados. Y para que pudieran pasar la noche de boda, Leonor ordenó que tuviesen preparada su alcoba y pudiesen dormir en su lecho. Al día siguiente y antes de la salida del sol los recién casados huyeron para Trastámara Asturias.
Leonor quería que su hijo dejase preñada cuanto antes a Juana Manuel, de este modo, además, del patrimonio que Enrique aportaría a la Corona, también tendría un descendiente directo en la línea de sucesión.
Pero el destino quiso mover ficha otra vez, y Leonor de Guzmán comenzó a darse cuenta que muchas personas a las que ella había ayudado, comenzaron a darle la espalda, incluso miembros de su propia familia, y también parte de la nobleza. Y muchos de ellos, abandonaron Castilla, por miedo de ser apresados..
Cuando Juan Alfonso de Alburquerque, me estaba informando y asesorando sobre las decisiones que debíamos de empezar a tomar para cambiar alguna de las leyes que no beneficiaban a la Corona. Escuchamos llamar a la puerta y entró Martín Alfonso Téllez, muy nervioso y preocupado. Y nos dice que hay que cambiar de prisión a Leonor de Guzmán cuanto antes.
Porque desde el Alcázar donde se encuentra, está sobornado a mucha gente que la están apoyando. Y nos informa que durante la noche se celebró la boda de su hijo Enrique con Juana de Manuel en el palacio de Sevilla.
Pero lo peor de todo, es qué, está preparando una conspiración para matar a Pedro. Si Pedro muere, al no tener descendencia, el trono sería sin duda para su hijo Enrique de Trastámara.
–No os preocupéis nos dijo Juan Alfonso de Alburquerque: – ahora mismo voy a ordenar que trasladen a Leonor para la cárcel de Carmona, y la metan en los calabozos. Será incomunicada, sufrirá un trato vejatorio por parte del guardián, y pedirá por favor, que la quiten de allí. Pero solo saldrá de la cárcel para ser juzgada, cuando se convoquen las Cortes en Valladolid.
La rabia y el rencor que yo llevaba acumulando, durante más de 20 años se convirtió en odio. Y abrazándome a Martín Alfonso Téllez. Juré llorando, qué, antes de que ella matase a mi hijo, la mataría yo, a ella primero.
Cuando las lágrimas aún corrían por mis mejillas, me doy cuenta que continúo abrazada a Martín Alfonso Téllez. Entonces, cuando levanto la cara para verle a los ojos y apartarme de su cuerpo, él me dice que no lo haga. Y cogiéndome fuertemente por la cintura, me abraza.
Después, como si estuviera sediento de amor, Martín Alfonso Téllez, comenzó a besarme los labios una y otra vez, con tanta pasión, como si su vida se le fuera en ello, y no existiera un mañana.
Por un momento pensé que no era real lo que me estaba pasando. Intenté separarme de su cuerpo, pero no pude hacerlo.
Y mientras sus labios sedientos de amor buscaban los míos, Martín Alfonso no paraba de decirme: – Te amo, te amo, te amo.
Y por primera vez, en mi vida me sentí deseada como mujer. Noté como sus manos comenzaron a recorrer todo mi cuerpo. Y sus labios apartándose por un momento de los míos, me susurraban palabras de amor en el oído, para luego continuar besándome por el cuello y regresar otra vez a mis labios.
Noté como mis piernas temblaban, y mi voluntad se anulaba. Por un momento llegué a pensar que estaba soñando. A mí nunca me habían besado en los labios, ni nunca nadie me había abrazado con tanto amor. Ni siquiera mi esposo el rey Alfonso XI, me dio un abrazo de empatía cuando parí a mis dos hijos, después, de haber tenido un parto complicado.
Y siempre que mi esposo entraba en mi alcoba, era para meterme su semilla dentro de mí cuerpo, forzarme, y violarme. Porque lo único que le interesaba, al rey Alfonso XI era dejarme preñada y, que le diera un heredero legitimo para el reino de Castilla y de León.
Esta era la segunda vez, que Martín Alfonso Téllez me abrazaba.
Recuerdo el día que me abrazó por primera vez, como si fuera hoy. Acabábamos de llegar a Talavera de la Reina después, de haber ayudado a Rodolfo y a su familia. Y un mensajero nos estaba esperando para entregarle una carta a Martín Alfonso Téllez. Se la enviaba su padre.
En ella le decía que, habían hablado con los padres de Aldonza Anes de Vasconcelos, para casarlo con ella. Y qué estando de acuerdo con la dote, ya habían puesto la fecha para la boda.
Cuando noto la preocupación en el rostro de Martín Alfonso Téllez, y me dice que se tiene que casar, no sé, lo que me pasó. Noté que algo dentro de mí se rompía, y qué, el alma se me desgarraba. Una angustia invadió todo mi ser. Me dieron ganas de llorar, de gritar, y decirle que no se casara.
Entonces me di cuenta, que estaba enamorada de Martín Alfonso Téllez.
Hasta ese momento, no sabía lo que era amar, y tan solo la idea de perderlo y pensar qué otra mujer lo pudiera tener en sus brazos me volvía loca.
Apunto estuve de confesarle mi amor, y decirle que huyéramos lejos de allí, pero me contuve porque recordé que era la esposa del rey Alfonso XI y qué, cuando nos encontraran, a Martín Alfonso Téllez y a mí, nos mataría.
Cuando Martín Alfonso Téllez ve la tristeza de mi rostro, y las lágrimas que corren por mis mejillas, piensa que estoy triste por el poco tiempo de vida, que le queda a Manuela, la esposa de Rodolfo el campesino.
Entonces me abraza, y me consuela diciendo, que con la enfermedad de Manuela nada podemos hacer, pero podemos traer a los niños, para que se críen en el Alcázar
Desde entonces he amado en secreto a Martín Alfonso Téllez todos estos años y, sufriendo en silencio un amor platónico, por no poder confesarle mi amor. Y ahora, que acabo de enviudar, y que Martín Alfonso Téllez, me dice que está perdidamente enamorado de mí, le tengo que decir que lo nuestro no puede ser.
Soy la reina madre, y no puedo ser la amante de un hombre casado. Un escándalo así, perjudicaría a mi hijo, como Rey.
Mientras nuestros cuerpos se atraían como un imán incapaz de separarse, y escuchábamos el latir de nuestros corazones, Martín Alfonso Téllez comenzó a decirme: –Que toda su vida desde niño, había estado enamorado de mí. Y que cuando mi padre el rey Alfonso IV de Portugal, se da cuenta, de lo mucho que yo te amaba, me dijo que me olvidase de ti: – Porque habías nacido para ser reina, y que te casaría con un Rey.
Sacando fuerzas de flaqueza, consigo coger con mis manos la cara de Martín Alfonso Téllez, y mirándolo a los ojos le digo llorando: – Que yo también siempre lo amé, y que lo sigo amando. –Pero soy la Reina Madre y no me puedo permitir tener amoríos con nadie. Sería un escándalo y una falta de respeto para la Corona de Castilla y, una vergüenza para mi hijo. –Si de verdad me quieres, nos tenemos que conformar con un amor platónico, aun sabiendo que nos amamos con toda el alma.
Cuando Martín Alfonso Téllez escucha mis palabras, me dice que le acabo de asestar una daga en el corazón, pero por el amor que me tiene, hará todo lo posible para no hacer más difícil nuestra situación.
Que va a respetar lo que le pido y que no me volverá a abrazar ni a besar más, aun sabiendo que el amor que siente por mí, lo quema por dentro. Pero me pide que no lo aleje de mí, porque quiere estar conmigo todos los días de su vida.
Cuando los familiares y partidarios de Leonor, se enteran de qué Leonor de Guzmán fue trasladada a la cárcel de Carmona, y que tiene un juicio pendiente en las Cortes de Valladolid, se unen a Juan Alfonso de Alburquerque, porque saben qué sí, a Leonor de Guzmán, la declaran culpable de ser instigadora en revueltas populares y, de conspiración para matar a mi hijo el Rey Pedro I, ellos correrán la misma suerte.
Juan Alfonso de Alburquerque, seguía siendo uno de los hombres más influyentes de Castilla y León y, viendo que los partidarios de Leonor se habían pasado a su bando, agilizó los trámites para que las Cortes de Valladolid se convocaran cuanto antes.
En 1351 se convocaron la Cortes de Valladolid. Y Leonor abandonó la cárcel de Carmona en Sevilla para ser juzgada.
Entonces por todo el daño que me había hecho decidí vengarme de ella. Y la llevé caminando junto a mi sequito, atada y presa por todos los pueblos por donde pasábamos, hasta llegar a Valladolid, como si fuera mi botín de guerra.
Cuando llegamos a Llerena, nos salió al encuentro su hijo Fadrique, el hermano gemelo de Enrique de Trastámara. Y dirigiéndose a mi hijo Pedro le pidió perdón y clemencia para su madre. A cambio le ofrecía su lealtad y su apoyo incondicional, en todas las decisiones que tomase como Rey.
Pero cuando me llegó el turno de declarar, acusé a Leonor de sostener la liga Nobiliaria y, la propulsora de que la nobleza castellana comenzase una rebelión contra el Rey.
Por todo ello y para que no pudiese seguir teniendo más trato de favor en las cárceles sevillanas, y para evitar que continuara conspirando contra él Rey, solicité su traslado para la cárcel del Alcázar de Talavera. Donde yo era la propietaria.
Talavera de la Reina
Leonor fue trasladada a los calabozos del Alcázar de Talavera, Y el alcaide de la fortaleza, Gutiérrez Fernández de Toledo, por todo el daño que Leonor de Guzmán nos había causado, la mandó torturar.
Cuando el dolor fue insoportable y pedía su muerte, ordené a mi escudero Alfonso Fernández de Olmedo que fuese a la prisión y la matase.
Leonor estaba atada de pie, a un poste por el cuello. Cuando mi escudero la ve, se acerca a ella y sin mediar palabra, coge su espada, y asestándole un corte en el cuello la decapita.
Después su cuerpo se metió en una caja de madera que se escondió en un lugar inaccesible para que nadie la encontrase.
Creí que con la muerte de Leonor de Guzmán, el destino pondría fin a la historia, con un final feliz. Pero me equivoqué, porque el destino caprichoso, quiso ampliar el guion de la historia, y continuó utilizándonos sin piedad, para lograr su objetivo en la tierra.
Juan Alfonso de Alburquerque siempre decía: – Nunca le perdones la vida a tu enemigo, porque tarde o temprano regresará y, será él quien te mate a ti.
Fue entonces cuando Juan Alfonso de Alburquerque, para evitar que los nobles que habían estado apoyando a Leonor se unieran a las revueltas populares provocadas por su hijo Enrique de Trastámara, decidió sentenciarlos a muerte y, confiscar sus propiedades.
Y mi hijo como tenía plena confianza en Juan Alfonso de Alburquerque y en mí, firmaba todo lo que Juan Alfonso de Alburquerque le pedía, sin preguntar de que se trataba, o a quien se ejecutaba.
Enrique el hijo de Leonor que estaba refugiado en Asturias, al enterarse de todas las ejecuciones que se estaban produciendo y, del asesinato de su madre, juró que no descansaría hasta vengar esas muertes, y la muerte de su madre. Y echar del trono de Castilla, a mi hijo el rey Pedro I.
Mientras Juan Alfonso de Alburquerque y yo, gobernamos Castilla conseguimos pacificar la frontera musulmana y, que mi hijo firmase pactos con los monarcas vecinos, evitando así más guerras entre los reinos.
Por aquel entonces Inglaterra estaba en guerra con Francia. Esa guerra el destino la registró en los anales la historia como “la guerra de los 100 años”.
A Francia le interesaba tener una alianza con el reino de castilla, para que la armada castellana, que estaba en el mar Cantábrico, lo apoyara en su guerra contra Inglaterra.
A cambio las tropas francesas se unirían a las castellanas, para expulsar a los musulmanes de la península.
A Juan Alfonso de Alburquerque y a mí, nos pareció que era una buena oportunidad negociar una alianza con Francia, casando a mi hijo Pedro, con Blanca Navarra.
Blanca Navarra, tenía 18 años y estaba viuda. Y era la Reina Consorte de Francia, porque su esposo el Rey Felipe VI, había muerto.
Blanca Navarra, además, de ser muy joven, era muy bella, muy cariñosa y muy zalamera. Y al Rey Felipe VI, lo volvía loco de pasión y deseo.
Las canciones populares decían que el anciano Rey, por complacerla, se había muerto de agotamiento, por practicar tanto sexo con ella,
Entonces Juan Alfonso de Alburquerque y yo hablamos con mi hijo y le decimos que, por motivos políticos, y porque las arcas del reino de Castilla están vacías, se tiene que casar con Blanca Navarra.
La dote que aportaría el reino de Francia al matrimonio sería de 300.000 florines. Y Blanca Navarra en su ajuar personal incluiría joyas, y coronas, con piedras preciosas incrustadas de esmeraldas, diamantes y zafiros.
Por la parte Castellana, la novia recibiría de dote, las villas de Arévalo, Sepúlveda, Coca y Mayorga.
Juan Alfonso de Alburquerque, también le dice a mi hijo que debe preñar cuanto antes a Blanca Navarra, porque Castilla necesita tener un heredero legitimo en la en la línea de sucesión, por si a él, le ocurriese alguna desgracia.
Cuando Pedro escucha lo que le pedimos se opone. Pedro no quiere tener una alianza con Francia, dice que los franceses no le merecen confianza. Y está a favor de los ingleses. El ejército inglés está más preparado que el francés, y es mucho más superior.
Y nos recuerda que su padre el rey Alfonso XI, dos años antes de su muerte, ya había firmado una alianza con el rey Eduardo III de Inglaterra, para casarlo con su hija Juana.
Pero el destino no lo permitió porque tenía otros planes para Pedro. Y la boda no se pudo celebrar, porque Juana cuando venía de camino para casarse en Sevilla con Pedro, murió por contagiarse de la peste negra, cuando la peste asolaba toda la península y Europa en el año 1348.
Era la primera vez, que Pedro se oponía a nuestras decisiones. Entonces Juan Alfonso de Alburquerque, me dijo: – No te preocupes, estoy seguro que con la dote que le ofrecemos al Rey de Inglaterra, no vamos a llegar a ningún acuerdo. Y Pedro tendrá que casarse con Blanca Navarra de Francia.
El Rey de Inglaterra, no se hace esperar y contesta qué, de momento, aunque tiene hijas casaderas, no le interesa casar a ninguna de sus hijas, por lo que no se formalizará ninguna alianza con Castilla.
Juan Alfonso de Alburquerque y yo, nos pusimos muy contentos de que el Rey de Inglaterra rechazara nuestra oferta, porque nosotros estábamos a favor de una alianza con Francia.
Cuando Pedro supo que al rey de Inglaterra no le interesaba casar a ninguna de sus hijas con él, no le quedó más remedio, que aceptar casarse con Blanca Navarra de Francia.
Pero el destino mueve ficha otra vez, y no deja que Pedro, se case con Blanca Navarra de Francia.
Cuando los embajadores franceses y los embajadores castellanos, están a punto de firmar las condiciones de la dote y poner la fecha de la boda. Llegan unos emisarios desde Francia, y nos dicen que tenemos que buscar otra candidata para casar a Pedro, porque Blanca Navarra, la reina consorte de Francia, se niega a casarse con Pedro.
Dice que no quiere casarse porque enviudo hace poco, y como su esposo el rey de Francia antes de morir la dejó preñada, solo piensa en criar a su hijo. Y se disculpa diciendo que, en Francia, tienen una ley que dice qué, las reinas viudas no se pueden volver a casar.
Mientras tanto Enrique de Trastámara, junto con sus hermanos Fadrique, Tello y Sancho no paran de provocar revueltas populares en contra de Pedro, incluso pagan a mercenarios para conseguir formar un ejército que, cada vez aumentaba con más seguidores.
Y mi hijo Pedro, tenía que ir con su ejército para defender sus dominios, a villas, a ciudades y pueblos, para sofocar las revueltas que su hermanastro Enrique de Trastámara y otros nobles provocaban.
Desde el Olimpo Zeus, ve como el destino habla con Cupido y, le dice que hay una doncella que se crio en casa de Juan Alfonso de Alburquerque, que se llama María de Padilla, que es muy hermosa y qué, la necesita para poder lograr su objetivo aquí en la tierra.
Entonces el destino le pide a Cupido que le lance sus flechas de amor, a Pedro y a María de Padilla. Lo mismo que hizo con su tío Pedro I de Portugal e Inés de Castro.
La historia de amor de Pedro I de Portugal e Inés de Castro, la podéis leer en “el blog de Guadalupe Aguilera”. Titulada “Dicen que somos dos locos de amor”.
Juan Alfonso de Alburquerque, invita a Pedro a su casa, con la excusa de ir de caza con sus halcones, y de paso convencerlo para buscar otra candidata francesa y casarlo.
A su regreso de cazar les informan que en Asturias hay otra revuelta popular encabezada por Enrique y que es necesario que Pedro se presente con sus tropas para sofocarla.
Mientras Juan Alfonso de Alburquerque, le está hablando, y aconsejando, lo que debe hacer cuando llegue a Asturias. Pedro se asoma a una de las ventanas que da a los jardines, y ve a la esposa de Juan Alfonso de Alburquerque qué está paseando con una hermosa doncella.
En ese momento una mariposa levanta el vuelo y, cuando ella con su mirada la sigue, se encuentra con los ojos de Pedro, qué no dejan de verla. Entonces Cupido aprovecha, y les lanza sus flechas de amor, para que nunca dejen de amarse.
Pedro ya no escucha lo que Juan Alfonso de Alburquerque le está diciendo, y después de despedirse de él, llama a su hombre de confianza Juan Fernández de Henestrosa y le pide que le informe, quien es la hermosa dama que acompaña a Isabel de Meneses y cómo se llama.
Entonces Juan Fernández de Henestrosa, con una sonrisa le dice que la dama en cuestión, pertenece a la nobleza, que se llama María de Padilla y que es su sobrina.
Cuando Juan Fernández de Henestrosa se da cuenta del interés que tiene el rey Pedro I por su sobrina, pensó qué, si María de Padilla, llegara a ser la amante de Pedro, él podría beneficiarse de los favores del Rey.
Entonces Juan Fernández de Henestrosa engaña a su sobrina María de Padilla, y le dice qué como ella, no conoce otras tierras, porque nunca había viajado, la va a llevar a conocer Asturias, que es un viaje seguro, porque irán escoltados por las tropas del rey Pedro I que también se dirige a Asturias.
Cuando Pedro se entera que María de Padilla los va a acompañar en el viaje a Asturias, se pone muy contento. Porque desde que la vio por primera vez a través de la ventana ya le gustó.
María tenía una piel bronceada y sedosa y aunque no era muy alta de estatura las formas de su cuerpo eran perfectas, además, tenía una forma de hablar entre tímida y vergonzosa, que a Pedro le daba seguridad y tranquilidad. Y no se parecía en nada a las damas que a él, le habían presentado, para que perdiese su virginidad.
Desde que comenzó el viaje a Asturias Pedro no se separó de María de Padilla. Y pronto se dio cuenta que era la mujer de su vida, y que, no quería perderla.
Pero un día que hicieron un alto en el camino para descansar y pasar la noche, Pedro la invita a dar un paseo. Y le da la mano para que lo acompañe.
María se sentía feliz teniendo a Pedro a su lado y qué la invitase a pasear cogidos de la mano.
Después de caminar un rato, Pedro se para, y se declara a María Padilla y le dice : – Que ya no puede seguir ocultando lo que siente por ella. Que la ama, y que no puede reprimir por más tiempo el deseo que tiene de besarla y abrazarla.
Entonces Pedro, la rodea con sus brazos y la besa. María Padilla no sabe que hacer, nunca antes, nadie la había besado en la boca, y sin que a María le diera tiempo a reaccionar, Pedro continuó besándola una y otra vez. Los labios de Pedro quemaban los suyos, y se dio cuenta que ella también, estaba enamorada de Pedro.
Pedro besándola, le repetía que la deseaba, y que estaba loco de amor por ella. Y ella le decía que también sentía lo mismo. Pero que no se podía entregar a él, porque era virgen, y ella quería casarse. No quería ser la amante de ningún rey, ni de nadie.
Entonces Pedro la abraza y le dice que no se preocupe, que él la ama, y que ella será su única mujer.
Pedro viéndola a los ojos le juró amor eterno. Los besos apasionados de Pedro anularon la voluntad de María de Padilla, que se entregó a Pedro en cuerpo y alma, perdiendo su virginidad.
Desde el Olimpo, el destino y Cupido sonríen por haber conseguido su objetivo.
Después de ese día María de Padilla acompañó a Pedro, por todas las ciudades y villas, para sofocar las revueltas ciudadanas que su hermanastro Enrique de Trastámara iniciaba contra él.
Y María se quedaba en el campamento esperando su regreso, rezando para que a Pedro no le ocurriese nada malo, y poder tenerlo de nuevo entre sus brazos.
Poco antes de regresar a Valladolid, María se abraza a Pedro llorando, y le dice que cree que está embarazada, y que le supone una vergüenza, y una deshonra para su familia. Sí no se puede casar con él, prefiere morir.
Cuando María de Padilla regresa del viaje. La mujer de Juan Alfonso de Alburquerque sale a recibirla, y le llama la atención el color blanquecino de la piel de María, y pensó que quizás, estuviera cansada del viaje, pero cuando la va a abrazar, María de Padilla se desvanece en sus brazos.
Llaman corriendo al médico para saber que le ocurre, y rezan para qué, no se haya contagiado por la peste negra.
Cuando Isabel de Meneses, preocupada le pregunta al médico que le pasa a María de Padilla, éste con una sonrisa, le dice que no tiene ninguna enfermedad, qué lo que tiene, en nueve meses le pasa, porque está esperando un hijo.
Isabel de Meneses, se echa las manos a la cabeza, si el hijo que espera María de Padilla es del rey Pedro I y se corre la voz, la alianza con Francia corre peligro.
Tiene que decírselo cuanto antes a su esposo, para que busque sin pérdida de tiempo otra candidata francesa para casar a Pedro.
Cuando Juan Alfonso de Alburquerque se entera, llama a Pedro y, en presencia de María la reina madre, le echa otra vez, una buena bronca, y le dice que no vuelva a ver, nunca más, a María de Padilla.
Que de momento la van a mandar al Alcázar de Sevilla, y que va a quedar retenida, y aislada, para que nadie sepa que el rey Pedro I va a tener un hijo.
Entonces Pedro se enfada, y nos dice, que él solo se casará con María de Padilla. Que ya tiene edad para tomar sus decisiones personales, y que se siente capacitado para gobernar como Rey de Castilla y León.
Yo quise hacer comprender a mi hijo Pedro, que ser Rey, no basta con saber gobernar, ser Rey implica tener mucha responsabilidad y muchos sacrificios, incluyendo tener que renunciar al amor de su vida, sí eso va a beneficiar al reino de Castilla.
Mientras Juan Alfonso de Alburquerque busca otra candidata francesa para casar a Pedro.
Pedro muy enfadado, dando la espalda a los problemas de estado, se va a Sevilla, a reunirse con su amada María de Padilla.
Como Pedro ya no se puede casar con Blanca Navarra, Juan Alfonso de Alburquerque, habla con el duque Pedro I de Francia, y le propone casar a su hija Blanca de Borbón, que era sobrina del rey de Francia, con Pedro I de Castilla.
Entonces, la embajada Castellana y la francesa llegan a un acuerdo, para que, la dote sea la misma que el Rey francés, había ofrecido por casar a la reina consorte viuda de Francia, Blanca Navarra, con Pedro I de Castilla. Y deciden que la boda se celebre en Valladolid.
De todos los hermanastros de Pedro, Fadrique era el que mejor se llevaba con Pedro. Aunque muchas veces Fadrique, se unía a su hermano Enrique, en contra de Pedro. Después se arrepentía y acababa pidiéndole perdón a Pedro.
Y Pedro lo recompensaba poniéndolo a cargo, de importantes señoríos. Hasta llegó a nombrarlo maestre de la Orden Militar de Santiago en la región de Extremadura.
Los emisarios de la embajada francesa deciden que, por seguridad, la comitiva que acompañe a Blanca de Borbón, desde Francia a Valladolid, para celebrar la boda, sea escoltada por soldados franceses y también por soldados castellanos. Al mando de los soldados castellanos se encuentra Fadrique, que tan pronto como vio a Blanca de Borbón, se enamoró de ella y ella de él.
Fue un amor a primera vista y, aunque los dos en un principio procuraban evitarse, porque ella se iba a casar con Pedro. El destino quiso, que su viaje desde Francia a Valladolid se retrasara siete meses y, ese es mucho tiempo para que unos adolescentes enamorados, que tenían que verse todos los días durante el viaje, no cayeran en la tentación de declararse su amor.
Un día Fadrique le propuso a Blanca dar un paseo a caballo, y ella acepto. Cuando ya se habían alejado lo suficiente del campamento para que nadie los viera, Fadrique se acerca con su caballo, al caballo de Blanca y, cogiendo sus riendas lo para. Después, Fadrique se baja de su caballo e invita a hacer lo mismo a blanca.
Pero cuando coge a Blanca por la cintura, para ayudarla a bajar del caballo, ella con sus brazos le rodea su cuello. Sus cuerpos se unen, y sin poderlo remediar, se besan apasionadamente antes de que Blanca logre pisar el suelo.
A partir de ese momento, Fadrique y Blanca, no se separan durante todo el viaje y, esperan con ansiedad que llegue la noche, para a escondidas poder abrazarse y declararse su amor.
En esa época las mujeres se casaban muy jóvenes y perdían la virginidad muy pronto, pero, aunque Blanca tenía 19 años, sabía que no podía perder su virginidad. Si Pedro se llegase a enterar, los mandaría matar a los dos.
Entonces Fadrique le dice a Blanca que no se preocupe, porque después de la boda, todo puede ocurrir. Fadrique sabe que su hermano Enrique, además, de aspirar al trono de Castilla, también quiere vengar la muerte de su madre Leonor de Guzmán, y sí, Enrique mata a Pedro, Blanca de Borbón, queda libre y podrían estar juntos.
Juan Alfonso de Alburquerque, y María la reina madre, estaban preocupados porque no comprendían como era posible que desde Francia a Valladolid se tardase siete meses en llegar a Valladolid. Pero ese día llegó.
Mi hijo Pedro, acababa de ser padre, estaba enamorado de María de Padilla y no quería casarse. Tuvimos que llamar al Papa para que lo convenciera, y después de echarle una buena bronca, lo amenazó de excomulgarlo si no se casaba con Blanca de Borbón.
María de Padilla a los nueve meses de haber conocido a Pedro, dio a luz en la ciudad de Córdoba el día 23 de marzo de 1353, a la primera hija de Pedro I que se llamó Beatriz. Y dos meses después de haber nacido su hija, Pedro se casa con Blanca de Borbón en Sevilla, el día 3 junio del mismo año.
Un día antes de que la comitiva de Blanca de Borbón, llegase a Valladolid, Fadrique le pide a Blanca que le deje pasar esa noche con ella. Se muere de celos pensando que dentro de unos días será la esposa de Pedro y quiere tenerla de nuevo en sus brazos. El dolor que siente en el corazón por su separación, se hace insoportable y, el alma se le desgarra.
Al llegar la noche Fadrique se mete en el lecho de Blanca, y Blanca desnuda, deja que Fadrique contemple su cuerpo, y la acaricie. Después, Fadrique sediento de amor la besa apasionadamente, y recorre con sus labios el cuerpo de Blanca, besando cada poro de su piel. Sus cuerpos desnudos se abrazan formando un solo cuerpo. Y Blanca de Borbón, a punto estuvo de perder la virginidad.
Pero el destino lo impidió, porque aún los necesitaba, para que su misión, en la tierra tuviese éxito.
Entonces Blanca, haciendo un esfuerzo sobre humano, se aparta de Fadrique y lo consuela diciendo: – En la noche de mi boda, cuando Pedro entre en mi alcoba, le voy a pedir que anule nuestro matrimonio. – Hablaremos con el Papa y le diremos qué, ninguno de los dos quería casarse y que fuimos obligados a contraer matrimonio por motivos políticos. – Además, hay una ley que dice qué, sí el matrimonio no ha sido consumado y, aún soy virgen, se puede anular.
La celebración de la boda fue fastuosa, por todo lo alto, y no faltó de nada. Los padrinos de la boda fueron: Juan Alfonso de Alburquerque y Leonor de Aragón, tía de Pedro por parte de padre.
Al llegar la noche las doncellas preparan el lecho de la cámara nupcial con las mejores sábanas de encaje, y bañan y acicalan a Blanca con los mejores perfumes para que reciba a Pedro. Pero esa noche Pedro no se presentó.
A la mañana siguiente Juan Alfonso de Alburquerque, le pregunta a Pedro que tal le fue la noche. Y Pedro le contesta que muy bien, porque durmió como un niño en su lecho, y no fue para nada, a la cámara nupcial donde lo esperaba Blanca.
Entonces Juan Alfonso de Alburquerque, se lo cuenta a la reina madre que fue enseguida a consolar a Blanca. Después le echan una buena bronca a Pedro. Y le dicen que hable con Blanca, que se disculpe y, que cumpla con sus deberes de esposo, porque es necesario que Blanca se quede embarazada cuanto antes, y tengan un descendiente legitimo para la corona de Castilla.
En la cámara nupcial ,Blanca de Borbón espera nerviosa e impaciente la llegada de Pedro. y piensa que palabras debe emplear, para convencer a Pedro que anule el matrimonio.
Cuando Pedro entra en la cámara nupcial, cierra la puerta de un portazo y, sin mediar palabra ni ver para Blanca, comienza a quitarse la ropa. Es entonces cuando Blanca le dice que no se desvista, hasta que no escuche lo que ella le quiere decir.
Blanca le dice a Pedro que aún están a tiempo de anular su matrimonio, que él Papa lo puede anular, porque no ha sido consumado, y ella es virgen. Además, le dirán que, se casaron obligados en contra de su voluntad por motivos políticos.
Entonces Pedro le contesta: – Ese argumento no va a convencer al Papa, porque él, me obligó a casarme contigo. Y hasta que las leyes no cambien, los matrimonios se celebran, por interés o motivos políticos. Entonces Blanca le dice: –¿Y sí supieras que te han engañado? – ¿Qué quieres decir? –Te has preguntado por qué, tardé siete meses, en llegar desde Francia a Valladolid.
Pedro frunciendo el ceño escucha atentamente: –El motivo es que mi tío el Rey de Francia no tiene los 300.000 florines para la dote, y solo dio como adelanto 25.000 florines, estuvo haciendo tiempo para ver si podía conseguir algún dinero antes de la boda. Pero ahora viendo que ya estamos casados y la alianza está firmada nunca recibirás esa dote.
Pedro se da cuenta que ya no puede confiar en nadie, ni en su propia familia. Y sintiéndose traicionado y manipulado, Pedro le da una patada a la puerta de la cámara nupcial, y se va, abandonando a Blanca de Borbón.
Durante muchos días lo estuvieron buscando, sin encontrarlo. La Reina Madre consolaba a Blanca, mientras que su tía Leonor de Aragón y Juan Alfonso de Alburquerque, desesperados hacían todo lo posible para encontrar a Pedro y qué no se supiera que el Rey, había abandonado a su esposa a los dos días de haberse casado, y también, sus responsabilidades como Rey.
Esto le vino muy bien a su hermanastro Enrique, para desprestigiar a Pedro y, que muchos nobles se unieran a su causa.
El escándalo fue mayor, cuando la mujer de un teniente, que acababa de llegar de Sevilla hizo correr el rumor que Pedro había abandonado a Blanca de Borbón para casarse en secreto con María de Padilla, la madre de su hija Beatriz.
Cuando al fin consiguieron encontrar a Pedro, Juan Alfonso de Alburquerque, la Reina Madre, su tía Leonor de Aragón y el Papa Clemente VI, se enfrentaron a Pedro y le dijeron que, si no estaba capacitado para ser el rey de Castilla, abdique, y deje el reino en manos de Enrique o de su primo Fernando de Aragón, hijo de su tía Leonor, que también aspiraba al trono de Castilla.
Pero Pedro mientras estuvo con María de Padilla y su familia, conoció a muchos caballeros y gente del pueblo que le dijeron que la nobleza cada vez adquiría más poder sobre la realeza, y de los abusos y maltratos que daban a sus vasallos.
Entonces Pedro les prometió cambiar las leyes, para que él castigo se aplicara por igual a todas las personas, y no favorezcan solo a los más poderosos.
Pero para poder conseguir esas mejoras, Pedro se da cuenta, que tiene que seguir siendo el Rey de Castilla y de León. Entonces decide regresar con su esposa Blanca de Borbón y cumplir con sus deberes maritales, para evitar una guerra con Francia.
Pero al destino, le gusta complicar las cosas, y para hacer más interesante la historia no le importa utilizar a Pedro I, para ir eliminando de la faz de la tierra a personas, incluidas a las de su sangre, para lograr su propósito.
Pedro regresó con Blanca. Pero antes de entrar en la alcoba nupcial, su hombre de confianza le cuenta a Pedro que hay rumores, de qué su esposa Blanca de Borbón, durante el viaje desde Francia a Valladolid tuvo amores con su hermanastro Fadrique.
Pedro estaba tan enfadado y humillado, que cuando entró en la alcoba nupcial; Al ver a Blanca se acercó a ella y, sin mediar palabra, la empujó sobre el lecho matrimonial, le sujetó los brazos a la altura de su cabeza y, la desvirgo. Pero su enfado aumentó, cuando vio que no pudo eyacular dentro de ella.
El sentimiento de rabia y de impotencia por haber sido engañado por las personas en las que más confiaba, invadió todo su ser y, juró no tener piedad y dar muerte a todos los que consideraba sus enemigos, incluyendo a los miembros de su familia.
Blanca ese día se salvó de la muerte, porque aún mantenía su virginidad. Si la hubiese perdido con Fadrique, Pedro los mandaría matar. Porque la infidelidad se castigaba con la pena de muerte.
Al día siguiente Pedro se marchó de la Corte, abandonando otra vez a Blanca de Borbón, Y se fue a vivir para su palacio de Sevilla con María de Padilla. Pedro y Blanca de Borbón nunca más volvieron a estar juntos.
Cuando Fadrique se entera que Blanca ha sido otra vez abandonada por Pedro, la va a consolar, y de paso le quiere ofrecer sus servicios a la Reina Madre. Porque sabe que este escándalo puede provocar la primera guerra civil de Castilla y, también otra guerra nobiliaria, de nobles contra la realeza.
Medina del Campo
La Reina Madre se lo agradece y Fadrique las acompaña a la villa de Tordesillas para que Blanca se recupere de su disgusto. Después Blanca se trasladó a vivir a Medina del Campo y, Fadrique siempre que podía la visitaba procurando no ser visto.
Pedro estaba a favor de los humildes, y se tuvo que enfrentar a personas muy importantes y poderosas, a la nobleza, y a su hermanastro Enrique de Trastámara, que se había convertido en un sanguinario para conseguir el apoyo de la nobleza. Firmando las restricciones para el pueblo hebreo, y permitir las horribles masacres, agresiones, y violaciones, incluyendo a mujeres y niños, abusando de su poder.
Cuando el pueblo Islámico se da cuenta, que Pedro quiere acabar con la tiranía de la nobleza le presta su ayuda, lo mismo hizo la comunidad judía, y la comunidad gitana, que nombraron María de Padilla. Reina de los gitanos.
Pedro consiguió cambiar las leyes. Le brindó seguridad a las personas humildes sin importarle que religión procesaban, promovió el comercio y la artesanía, y dejo vivir a la comunidad judía fuera de los muros del castillo, para que fueran independientes y, fuesen juzgados por sus propias leyes.
Porque Pedro, no estaba de acuerdo con las leyes castellanas, que muchas veces culpaban a inocentes de delitos que los poderosos cometían. Además, los jueces por interés propio sé podían sobornar, y dejaban que la sentencia, la decidiera el poder divino.
Para ello torturaban al acusado sometiéndolo a un dolor insufrible. Si sobrevivían a la tortura eran inocentes. Si morían, es que Dios los había declarado culpables. Si el delito por lo que eran acusados, era por robo, les quemaban las manos y, si en tres días las manos no se curaban, eran culpables.
Otras veces cogían una caja de madera y clavaban puntas de lanza, por todos los lados de la caja. Después metían al acusado dentro de la caja, la cerraban, y la tiraban rodando desde lo alto de la ladera. Cuando la caja llegaba abajo, el acusado ya estaba muerto y descarnado. Entonces los jueces le decían a la multitud que estaba allí presente, que Dios había decidido declararlo culpable.
Juan Alfonso de Alburquerque, habla con María la reina madre y, le pide que convenza a su hijo para que abandone a su amante María de Padilla, y que deje las leyes como están. Porque los nobles qué apoyaban a Pedro, ahora ven peligrar sus intereses, y están a favor de Enrique de Trastámara.
Yo le dije a mi hijo que puede perder la Corona de Castilla si sigue tratando de ayudar y proteger al pueblo islámico, y a la comunidad judía. Que deje las leyes como han estado siempre y, que debe volver con su esposa Blanca de Borbón, si no quiere ser excomulgado por el Papa.
Pero mi hijo ya no confía en mí, y piensa que Juan Alfonso de Alburquerque, lo que quiere es seguir gobernando el reino de Castilla, y utilizarlo a él, como siempre hizo, mientras fue su tutor.
Juan Alfonso de Alburquerque se une a la revuelta nobiliaria, en contra de Pedro, encabezada por Enrique de Trastámara, y por Leonor de Aragón, la tía de Pedro y madrina de su boda
Cuando mi hijo Pedro se entera que los nobles que lo apoyaban se unen con Juan Alfonso de Alburquerque a favor de su hermanastro Enrique de Trastámara, se enfrenta a Juan Alfonso de Alburquerque y, le declara la guerra.
Entonces decide eliminar todo rastro de rebeldía matando sin piedad a todos los que se sublevaban contra él, o se niegan aceptar las nuevas leyes establecidas.
No quiero disculpar a mí hijo, por las muertes que a partir de ahora se van a producir. Pero es lo que aprendió de su tutor Juan Alfonso de Alburquerque, cuando no le temblaba la mano y mandaba firmar a mi hijo las sentencias de muerte de personas, que podían dañar sus intereses, o que no estaban de acuerdo, en que a mi hijo fuese el Rey.
Entonces Pedro ataca sin piedad, destruyendo todas las posesiones y castillos que tiene Juan Alfonso de Alburquerque. Además, manda matar al Maestre de Calatrava Juan Núñez de Prado que tenía preso en Magacela.
También, cerca el castillo de Medellín, y el caballero Diego Muñoz de Silva, qué al no poder defenderlo se rindió, con el consentimiento de Juan Alfonso de Alburquerque.
Cuando Pedro entra al castillo y no encuentra a Juan Alfonso de Alburquerque, porque quería matarlo, de la rabia ordena el derribo del castillo.
Juan Alfonso de Alburquerque, se ve obligado a huir a Portugal y, desde allí conspira contra Pedro, y se une a los rebeldes que se hacen fuertes porque tienen la ayuda del Rey de Aragón, del Rey Francés y del Papa. Además, tomó parte en la conjura uniéndose a los hermanos Castro, que eran unos nobles muy poderosos gallegos para que el reino de Castilla, se uniese al de Portugal.
Como en la Península había quedado su mujer y su hijo, Juan Alfonso de Alburquerque, sabía que tenía que regresar a por ellos. Cuando el rey Pedro I se entera que Juan Alfonso de Alburquerque está en Medina del Campo, soborna a su médico personal, para que eche veneno en la infusión que le da a tomar. Y Juan Alfonso de Alburquerque muere envenenado en octubre del año 1354.
Cuando me dicen que mi hijo mandó envenenar y matar a Juan Alfonso de Alburquerque, pensé que se había vuelto loco. Entonces decidí unirme a los rebeldes, y apoyar a Enrique de Trastámara y a Fadrique en su revuelta nobiliaria en contra de mi hijo Pedro I rey de Castilla y León.
Además, también me entero que Pedro ordenó, que llevasen a Blanca de Borbón, para el castillo de Arévalo y, que la tiene incomunicada.
Con la ayuda de unos caballeros que estaban a mi favor, Blanca huye del castillo de Arévalo, para refugiarse en el castillo de Toledo.
Desde allí, Blanca pide ayuda a los hombres más poderosos y relevantes para que la protejan y la ayuden. También escribe panfletos para que sean repartidos entre los ciudadanos, y que los toledanos sepan, que su esposo el rey Pedro I, la quiere matar. Y que la tenía retenida, sin libertad, encerrada en su habitación, no dejando que nadie la vea.
Y Pedro se defiende diciendo que es una mentirosa, que ella puede andar libremente por todo el castillo, y que no la tiene encerrada en su habitación.
A los toledanos, le da mucha pena Blanca, y se levantan en armas en contra de mi hijo el rey Pedro I. Entonces llamo a Fadrique, para que venga a Toledo a defendernos con su ejército. Cuando Fadrique llega, se abraza a Blanca de Borbón.
Ella llorando le dice a Fadrique, que sabe que Pedro la quiere matar, y que viene para llevarla. Entonces Blanca por miedo abandona el castillo y se refugia dentro de la Catedral.
Y esa fue la última vez que Fadrique y Blanca estuvieron juntos, porque nunca más se pudieron volvieron a ver.
Los toledanos y Fadrique se dieron cuenta que nada podían hacer frente a las tropas de Pedro, y que tenían la batalla perdida. Entonces yo, para evitar derramamiento de sangre, le pedí a mi hijo Pedro, que me diera su palabra, de qué sí, Blanca, se marchaba con él, no le iba a pasar nada malo.
Pero, Pedro cogiendo a Blanca de Borbón, la llevó como prisionera al castillo de Sigüenza.
Al despedirme de Blanca de Borbón, la abracé y le dije que no me iba a olvidar de ella, y que iba a hacer todo lo posible para que Pedro la dejase en libertad.
Pero olvidé que los humanos, nada podemos hacer, y qué, es el Destino, quién decide nuestro futuro.
Si queréis saber lo que le pasó a Blanca de Borbón, lo que me pasó a mí, por pasarme al bando enemigo apoyando la revuelta nobiliaria en contra de mi hijo Pedro. Y lo que les pasó al resto de los personajes que hicieron posible esta historia.
Lo podréis saber leyendo la tercera parte de esta novela histórica titulada: “yo no elegí mi destino” en “el blog de Guadalupe Aguilera”.
Vigo 8 de diciembre de 2025.
Autora del texto y foto: Guadalupe Aguilera.
Bibliografía consultada y Textos extraídos entre otros de:
-Colaboradores de Wikipedia. Martín Alfonso Téllez
de Meneses [en línea]. Wikipedia, La enciclopedia libre, 2024 [fecha de
consulta: 26 de marzo del 2024]. Disponible en <https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Mart%C3%ADn_Alfonso_T%C3%A9llez_de_Meneses&oldid=159036884>.
- Publicación digital: Jean-Pierre Jardin. La reina María de
Portugal entre padre, marido, hijo e hijastros. La reina María de Portugal, entre
padre, marido, hijo e hijastros: la mediación imposible
-Historia Hispánica [en línea]. Madrid: Real Academia de la Historia, [sin fecha]. [Consulta: 9 febrero 2026]. Disponible en: https://historia-hispanica.rah.es/biografias/25678-leonor-de-guzman.
-Juan Alfonso de Alburquerque - Historia Hispánica
Historia Hispánica https://historia-hispanica.rah.es ›
biografías › 1742-juan-...
-Colaboradores de Wikipedia. Blanca de Évreux [en línea]. Wikipedia, La enciclopedia libre, 2025 [fecha de consulta: 30 de abril del 2025]. Disponible en <https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Blanca_de_%C3%89vreux&oldid=167135226>.
-Valdeón Baruque Julio. Historia
hispánica. Rah. Blanca de Borbón. Publicación digital. Blanca de Borbón - Historia Hispánica
-Valdeón Baruque Julio. Historia hispánica. Rah. Fadrique
de Castilla. Publicación digital. Fadrique de
Castilla - Historia Hispánica
Colaboradores de Wikipedia. María
de Padilla [en línea]. Wikipedia, La enciclopedia libre, 2025 [fecha
de consulta: 26 de noviembre del 2025]. Disponible en <https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Mar%C3%ADa_de_Padilla&oldid=170681184>
-Publicación web: TALAVERA DE LA REINA. Alcazaba | Asociación española de amigos de los Castillos, Castillos de España, Castillos medievales. Imagen restos del alcázar de Abderramán III en Talavera de la Reina. Autor: Dixflips. Archivo / Depósito: Wikipedia
Observaciones:https://es.wikipedia.org/wiki/Jazm%C3%ADn_Hiaya#/media/Archivo:Monasterio_de_San_Benito_3_-_Talavera.jpg
-En Medina del Campo. Castillo de la mota. Imagenes. Colaboradores de Wikipedia. Castillo de la Mota [en línea].
Wikipedia, La enciclopedia
libre, 2024 [fecha de consulta:
8 de diciembre del 2024]. Disponible en
<https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Castillo_de_la_Mota&oldid=164012997>.
-Fotografía Castillo de Arévalo. Borjaanimal . Trabajo
propio. Publicado. Colaboradores de Wikipedia. Castillo de Arévalo [en
línea]. Wikipedia, La enciclopedia libre, 2025 [fecha de consulta: 21 de
noviembre del 2025]. Disponible en <https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Castillo_de_Ar%C3%A9valo&oldid=170595489
-CERVERA, César. Enrique «el Fratricida», el hijo bastardo que mató a su hermano para quedarse con Castilla. En: ABC [en línea]. 19 de abril de 2018. [Consulta: 9 de febrero de 2026]. Disponible en: https://www.abc.es/historia/abci-enrique-fratricida-hijo-bastardo-mato-hermano-para-castilla-201804190204_noticia.html
-Archivo:ESTANQUE DE MERCURIO. REALES ALCÁZARES DE SEVILLA... jpg. (21 de diciembre de 2025). Wikimedia Commons. Consultado el 9 de febrero de 2026, de https://commons.wikimedia.org/w/index.php?title=File:ESTANQUE_DE_MERCURIO._REALES_ALC%C3%81ZARES_DE_SEVILLA..jpg&oldid=1134390966
- Publicación digital: Jean-Pierre Jardin, « La reina María de Portugal, entre padre, marido, hijo e hijastros: la mediación imposible », e-Spania [En ligne], 20 | février 2015, mis en ligne le 13 février 2015, consulté le 22 juillet 2025. URL : http://journals.openedition.org/e-spania/24140 ; DOI : https://doi.org/10.4000/e-spania.24140 https://journals.openedition.org/e-spania/24140#quota
Autora del retrato imaginario, de el rey Pedro I de Castilla: Guadalupe Aguilera. Añadido a esta historia el 15 de marzo de 2026.
-Los otros datos que contiene esta historia son de apuntes recopilados por Guadalupe Aguilera; de autores que desconoce y por informaciones de las que se nutre “que no han sido escritas”