Me llamo Guadalupe Aguilera.
Las piedras que encuentro en mi camino, que dibujo y grabo, nos cuentan la historia del mundo, mitos y leyendas.
Espero que os guste.
La supervivencia en la tierra no sería posible si no existieran los cuatro elementos: tierra, aire, agua y fuego. Del elemento fuego surgieron las hadas del fuego. La leyenda dice que estas hadas fueron las que ayudaron a Promoteo (hermano de Atlas) a robarle el fuego a Zeus para entregárselo a los mortales. Podéis obtener más información sobre el atlante Atlas en la historia que escribí titulada “Las lágrimas de Atlas” (31-03-2013).
Promoteo sabía que sin el elemento fuego los humanos no podrían sobrevivir en la tierra y desobedeciendo las ordenes de Zeus decidió robarlo. Como el fuego estaba a mucha profundidad y no podía cogerlo, pidió ayuda a las hadas de fuego para que bajasen a las entrañas de la tierra y lo subieran a la superficie.
Las hadas como necesitaban un cuerpo físico para poder estar en la tierra se convirtieron en salamandras. Desde entonces, cuando se enciende una hoguera las hadas de fuego pueden regresan a la tierra convertidas en salamandras y se las puede ver saltando y danzando dentro del fuego sin llegar a quemarse.
Leonardo Da Vinci decía que las salamandras se alimentaban del fuego y que no tenían órganos digestivos. Para los paganos las salamandras siempre fueron las benefactoras de la humanidad, eran el símbolo de la permanencia del fuego, de la pureza, la renovación para un cambio mejor, de la energía espiritual y de la pasión. Por sus propiedades curativas eran muy apreciadas y llegaron a ser el símbolo de los alquimistas. Pero con la llegada del cristianismo todo cambió; la iglesia católica comenzó a decir que al ser espíritus de fuego las salamandras representaban al maligno, porque provocaban y encendían en el hombre pasiones y deseos sexuales prohibidos.
San Agustín siempre las nombraba en sus sermones porque creía que representaban a las almas que estaban condenadas a quemarse eternamente en el infierno por sus pecados cometidos. Pero a pesar de todas estas acusaciones y mala fama, los caballeros del medievo que creían en el elemento fuego como fuente de energía comenzaron a incorporar en sus escudos figuras de dragones y de salamandras como símbolo de valor, de amor, de constancia y de coraje a la adversidad.
El Rey Francisco I de Francia (1494-1547) en su escudo puso una salamandra con el lema “Yo nutro y aniquilo”. En heráldica hay muchas representaciones con figuras de salamandras y en algunas de ellas se puede ver dentro de un círculo de fuego una figura con el cuerpo de mitad perro, mitad salamandra. A las salamandras se le atribuyen numerosas leyendas y mitos, llegaron a decir que cuatro mil hombres y dos mil caballos que pertenecían a las tropas de Alejandro el Grande murieron por beber agua de un arroyo que estaba envenenado por una salamandra.
Decían también que si el veneno de una salamandra te tocaba la piel la carne se te secaba y se caía, luego te caía el pelo y por último cuando los huesos quedaban al descubierto morías. Durante mil quinientos años se llegó a creer que vivían del fuego y que el líquido lechoso de olor desagradable que expulsan las salamandras mataba al hombre con solo tocarlo, ahora sabemos que su contacto solo puede producir una pequeña irritación de piel y que las salamandras lo utilizan como defensa para alejar a sus depredadores.
Por estas falsas creencias y sobre todo en la edad media, la gente dejó de comer carne de cerdo, porque decían que aunque el cerdo podía comer salamandras y no morir, las toxinas del veneno de la salamandra se depositaban en la grasa del cerdo (tocino) y que si un hombre comía la carne del cerdo, se moría.
Las salamandras son una mezcla de serpiente, lagarto y dragón, y aunque parezca un reptil no lo es. Las salamandras son anfibios y se diferencian de las ranas y sapos por su larga cola. Los científicos las conocen con el nombre de “fósil viviente” y es que la salamandra ya estaba en la tierra mucho antes de que llegaran los dioses, de esto hace más de trescientos cincuenta millones de años. Convivió con los dinosaurios y sobrevivió al Diluvio Universal. Con el paso del tiempo fueron evolucionando y hoy en día se cuentan un total de quinientas especies registradas que varían en color y en tamaño.
En los castillos, catedrales, cementerios etc. se pueden ver dibujos grabados con figuras de salamandras. La catedral de Oviedo que se construyó hace más de medio millón de años tiene grabada la figura de una salamandra.
En Asturias a las salamandras se les llama sacaveras y hay gente que aún cree que si te pica o muerde una sacavera te puede causar la muerte.
Os diré que las sacaveras no te pueden picar porque no tienen pico, tampoco te pueden morder porque no tienen dientes y la toxina lechosa que sueltan para defenderse jamás mataría a un hombre.
Las salamandras de Oviedo (Asturias) se diferencian de las demás salamandras porque son vivíparas, paren crías completas, no ponen huevos en las charcas y no pasan por la fase larval para conseguir su metamorfosis. El parto dura más de una hora y en un solo parto pueden parir de cuatro a cinco crías. Pinchar enlace http://www.naturalezacantabrica.es/2008/11/el-parto-de-la-salamandra.html.
Los antiguos, los paganos y los alquimistas sabían del poder curativo de las salamandras. Hoy en día y después de muchos años de estudios, los científicos han comprobado que tenían razón.
En el instituto Max Planck en Alemania están estudiando cómo se regeneran los miembros amputados de la salamandra mexicana, están convencidos que sí se pueden fabricar órganos en laboratorios como corazones, orejas, hígados etc. También se podrá conseguir que el hombre partiendo del muñón como lo hacen las salamandras regenere su dedo o mano amputada.
La salamandra más grande del mundo es la de china, que puede llegar a medir hasta 1,80m, aunque también se han encontrado ejemplares de 2m de largo, suelen pesar de 25 a 30kg aprox, y llegan a vivir hasta unos ochenta años.
La masiva captura de esta salamandra que se compraba por miles para el consumo humano y para la medicina tradicional provocó que ahora esté en peligro de extinción y que el gobierno prohíba su captura. Pero los cazadores furtivos las siguen capturando y los millonarios chinos pagan verdaderas fortunas por comer un plato preparado con la carne de estas salamandras porque saben que son muy beneficiosas para la salud.
A las salamandras gigantes chinas se las conoce con el nombre de “pez infante” porque vocalizan y gimen como lo hacen los niños pequeños cuando lloran.
La segunda salamandra más grande es la de Japón que mide 1,50m y pesa unos 25kg. También llama mucho la atención la salamandra acuática larvaria de Canadá que tiene el tamaño de un perro y ladra y gime como un perro.
En España la salamandra que estamos acostumbrados a ver es la salamandra común, conocida como salamandra europea que es de color negro y tiene manchas amarillas.
Vigo, 14 de junio del 2015.
Texto e imagen: Guadalupe Aguilera.
Bonita piedra como todas las que acompañan a tus bien estructurados artículos, repletos de buena información.
Puedes escribir mas historias de animales curiosos?gracias.
Un relato entretenido. Enhorabuena Guadalupe.